contraste
«Contraste» es la oposición de figuras, de situaciones de fortuna, de costumbres, etc. La pastora sencilla forma un bello contraste en un cuadro con la princesa orgullosa. El papel del impostor y el de Cleante forman admirable contraste en el Tartufo.
Lo pequeño puede contrastar con lo grande en pintura, pero no se puede afirmar que le es contrario. La oposición de colores contrasta; pero tampoco se puede decir que haya unos colores contrarios
a otros, esto es, que produzcan mal efecto porque choquen a la vista cuando los tenemos cerca.
La palabra «contradictorio» sólo se puede usar en la dialéctica. Resulta contradictorio que una cosa sea y no sea al mismo tiempo, que esté en muchos sitios
a la vez, que tenga tal nombre y tal grandeza y que no los tenga al mismo tiempo. Por eso se dice: «esa opinión, este discurso y aquel
decreto son contradictorios.»
Las varias vicisitudes que durante su vida experimentó Carlos XII fueron contrarias, pero no contradictorias, y constituyen en la Historia un hermoso contraste.
Es diferente que dos cosas formen contraste a que sean contradictorias. No es contradictorio que el Papa fuese
adorado en Roma y quemado en Londres el mismo día, y que
mientras le llamaban vice-Dios en Italia, recorriera las calles de Moscú representado
en figura de cerdo para divertir a Pedro el Grande. Mahoma, que la mitad del mundo coloca
a la derecha de Dios, y que es mirado como un impostor por la otra mitad de los habitantes de la tierra, es el mayor de los contrastes.
Viajad lejos de vuestro país y encontraréis contrastes en todas partes.
El primer blanco que vio a un negro debió quedar sorprendido; pero el primer raciocinador que dijo que ese negro provenía de una pareja blanca me asombró mucho más, porque su opinión es contraria
a la mía. El pintor que copie hombres blancos, negros y cobrizos puede formar hermosos contrastes.
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