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VOLTAIRE - DICCIONARIO FILOSÓFICO 

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Voltaire es un precursor. Es el portaantorcha
del siglo XVIII, que precede y anuncia la Revolución.
Es la estrella de ese gran mañana. Los sacerdotes
tienen razón para llamarle Lucifer.


         VÍCTOR HUGO

 

 

 

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CAUSAS FINALES (1) (2) (3)

III

Causas finales - Diccionario Filosófico de VoltaireSin embargo, objetan que si Dios ha hecho visiblemente una cosa con un fin determinado, debe haber hecho lo mismo con todas. Es ridículo admitir la Providencia en un caso y negarla en otros. Todo lo creado ha sido previsto; no hay ningún arreglo sin objeto, ningún efecto sin causa; luego todo es el resultado, el producto de una causa final. Luego puede decirse que las narices se han hecho para llevar anteojos y los dedos para llevar sortijas, como se puede decir que se han formado los oídos para oír los sonidos y los ojos para recibir la luz. De esta objeción sólo se deduce que todo es efecto, próximo o lejano, de una causa final general; que todo es consecuencia de las leyes eternas.

Las piedras no constituyen edificios en todos los sitios ni en todos los tiempos; todas las narices no gastan anteojos; todos los dedos no llevan sortijas; todas las piernas no usan medias de seda; por lo tanto, el gusano de seda no fue creado para cubrir mis piernas, como vuestra boca se creó para que comiera y vuestro trasero para ir al retrete. Existen, pues, efectos inmediatos producidos por las causas finales y gran número de efectos que son productos lejanos de esas causas.

Todo lo que pertenece a la Naturaleza es uniforme, inmutable; es la obra inmediata del Maestro. Él es el que creó las leyes por las cuales la luna interviene en tres cuartas partes en la causa del flujo y reflujo del Océano, y el sol en la otra cuarta parte. Él es el que dotó al sol del movimiento de rotación, por el cual ese astro envía en siete minutos y medio los rayos de su luz hasta los ojos de los hombres, de los cocodrilos y de los gatos.

Pero si después de muchos siglos hemos conseguido inventar las tijeras y los asadores para cortar con aquéllas la lana de los corderos y cocerlos con éstos para comérnoslos, ¿qué puede inferirse de esto mas que un Dios nos formó de tal manera que un día llegásemos a ser innecesariamente industriosos y aficionados a comer carne?

Los corderos no nacen absolutamente para ser asados y comidos, porque muchas naciones se abstienen de comerlos. Los hombres no han sido creados esencialmente para matarse unos a otros, porque los brahmanes y los cuáqueros no matan a nadie, pero la materia con que somos amasados produce con frecuencia matanzas, como produce calumnias, vanidades, persecuciones e impertinencias. No quiere esto decir que la formación del hombre sea precisamente la causa final de nuestros furores y nuestras tonterías, porque una causa final es universal e invariable en todos los tiempos y en todos los lugares; pero los errores y los absurdos de la especie humana no por eso dejan de entrar en el orden eterno de las cosas. Cuando batimos el trigo, es el batidor la causa final de la separación del grano; pero si el batidor al funcionar aplasta mil insectos, no obra así por una voluntad determinada, ni tampoco por casualidad; obra así porque dichos insectos se encuentran cien veces a su alcance, en vez de huir de su enemigo.

Es consecuencia de la naturaleza de las cosas que un hombre ambicioso discipline algunas veces a millares de hombres, que sea vencedor o vencido. Pero no por eso podremos decir que Dios creó al hombre para que lo maten en la guerra.

Los instrumentos con que nos ha dotado la Naturaleza no pueden ser siempre causas finales en movimiento. Los ojos, que recibimos para ver, no siempre están abiertos; todos los sentidos tienen un movimiento de reposo, y hasta hay sentidos que no usamos nunca. Por ejemplo, le sucede eso a la desgraciada imbécil encerrada en un claustro desde los catorce años, y que tiene cerrada para siempre la puerta de su cuerpo por donde debía salir una generación nueva. No por eso deja de subsistir en este caso la causa final, pero obrará en cuanto dicha mujer sea libre.

 

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