ASAMBLEA
Asamblea: voz general que se aplica a lo profano, a lo sagrado y
a lo político. En una palabra, significa reunión de muchas personas. Esa voz evita todas las disputas sobre palabras y las significaciones injuriosas con las que los hombres acostumbran
a designar las sociedades a las que no pertenecen.
La asamblea legal de los atenienses se llamó «Iglesia». Consagrada esa palabra entre nosotros exclusivamente
a la convocación de los católicos en un mismo sitio, desde luego no dimos nunca el nombre de Iglesia
a la asamblea de los protestantes, que se llamó al principio «reunión de hugonotes»; pero la civilización desterró luego esa frase odiosa y se sirvió de la palabra «asamblea». En Inglaterra, la Iglesia dominante llama asamblea,
meeting, a las iglesias de los no conformistas.
La palabra asamblea parece ser la más propia para aplicarla
a la reunión numerosa de personas invitadas a perder el tiempo en una casa, en la que los dueños les hacen los honores y en la que se charla, se juega, se cena
o se baila. Si sólo se reúnen escaso número de personas, no se llama asamblea, porque es una reunión de amigos y nunca es numerosa.
Las asambleas se llaman en italiano «conversación».
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