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Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres
ZENÓN DE CITIO - Libro Séptimo
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(lógica estoica)
35. Esto es sumariamente lo que sintieron acerca de la racional o
lógica; pero yo pondré también en particular lo perteneciente a la arte institutiva de ellos,
conforme lo trae Diocles de Magnesia en su Discurso (492) de los filósofos, diciendo:
«Los estoicos tratan primero de lo perteneciente a la fantasía y al sentido, en cuanto es el
criterio con que se conoce la verdad de las cosas, el cual es la fantasía misma; y en cuanto
el raciocinio acerca del asenso, de la comprensión, y de la inteligencia que precede a todo
lo demás, no puede subsistir sin la fantasía. Precede, pues, la fantasía, y luego viene el
entendimiento, que enuncia lo que ha recibido de la fantasía, y lo produce por palabras o
discurso. Dicen que fantasía y fantasma se diferencian; pues fantasma
es visión del entendimiento, como las que tenemos soñando; y fantasía es una impresión
que se hace en el alma, a saber, mutación, como se explica Crisipo en el libro XII
Del Alma. Esto no se ha de entender que la impresión es como la de un sello material,
pues con éste no pueden hacerse muchas impresiones en una cosa misma; sino que se entiende
que fantasía es la impresa, grabada y sellada por quien existe y según existe, cual
ciertamente no la produciría quien no existe.
36. »Según ellos, unas de estas fantasías son sensibles, y otras
no. Son sensibles las que se perciben por el órgano u órganos sensorios; y no
sensibles son las cosas que sólo se perciben por la muerte; v.gr., las
incorpóreas y demás, sólo comprensibles por la razón. Las fantasías
sensibles las producen y hacen cosas existentes por semejanza y asenso. De
estas fantasías hay también algunas aparentes o manifiestas, como las producidas
por objetos existentes. Hay asimismo fantasías racionales, y las hay
irracionales. Racionales son las de los animales racionales; irracionales
las de los animales irracionales. Las racionales son o se llaman pensamientos;
las irracionales no tienen nombre. Hay unas artificiales, y otras sin arte;
pues de un modo considera una imagen el artífice, y de otro el no artífice.
37. »Sensibilidad, según los estoicos, se llama un espíritu que,
tomando origen de la parte principal (493), se extiende y llega hasta los sentidos,
hasta la percepción que éstos hacen, y hasta los órganos sensorios (de quienes hay
algunos débiles); y la operación o acción se llama sensación o sentido. La
percepción o comprensión dicen estos filósofos que se hace por la sensación o sentido,
v.gr., lo blanco y lo negro, lo escabroso y lo liso; y por ilación de raciocinio,
v.gr., la existencia y providencia de los dioses. Que de las cosas que se entienden,
unas se entienden por incidencia, otras por semejanza, otras por analogía, otras por
metátesis (494), otras por síntesis (495), y otras por contrariedad. Por incidencia se
entienden las cosas sensibles; por semejanza se entienden a causa de otra cosa adyacente,
v.gr., Sócrates se conoce por su retrato: por analogía se conocen a causa del aumento,
v.gr., Ticio y Cíclope; y a causa de la disminución, v.gr., un pigmeo.
También el centro de la tierra se conoce por analogía con otros globos menores.
Por metátesis, v.gr., considerándonos los ojos puestos en el pecho. Por
síntesis se entienden a la manera que entendemos el hipocentauro. Y por contrariedad,
como entendemos la muerte. También se entienden algunas cosas por transición,
v.gr., los dichos o palabras, y el lugar. Aun naturalmente se entiende y
conoce lo justo y lo bueno; y por privación, v.gr., un manco.» Éstos son los
dogmas que enseñan acerca de la fantasía, del sentido y de la
inteligencia.
38. Por criterio de la verdad constituyen la comprensión de la
fantasía, a saber, la que dimana de objeto existente, como dice Crisipo en
el libro XII de Física, Antípatro y Apolodoro. Boeto estableció muchos de
estos criterios, que son: el entendimiento, el sentido, el deseo y la ciencia;
pero Crisipo se aparta de él en el libro I Del discurso (496), estableciendo
por criterios de la verdad el sentido y la prolepsis, o sea anticipación;
puesto que la prolepsis es una inteligencia natural de las cosas en común
o universalmente. Otros estoicos más antiguos dejaron establecido que la recta
razón es el criterio de la verdad: así lo dijo Posidonio en el libro Del criterio.
39. La especulación o teoría de la dialéctica sienten muchos unánimemente que toma
principio del lugar de la voz. La voz es el aire herido, o bien el mismo
sentido del oído, como dice Diógenes Babilonio en su libro Del arte de la voz.
La voz del animal es el aire herido con furia; pero la del hombre es ordenada y
sale de la mente, según dice Diógenes, la cual se perfecciona desde el año
catorce de
edad. Los estoicos dicen que la voz es cuerpo, según escriben Arquedemo en el libro
De la voz, Diógenes, Antípatro y Crisipo en el libro II de su Física;
porque todo agente es cuerpo, y la voz es agente, puesto que de los que hablan pasa
a los que oyen.
40. La palabra o dicción según los estoicos es, como dice Diógenes,
una voz literata o articulada, v.gr., de día: es; pero la oración es voz
significativa precedente del entendimiento. El dialecto es la dicción expresada o
figurada, sea extraña o sea griega; o bien una dicción o palabra, determinada según
algún dialecto, v.gr., la voz Θάλαττα (Thálatta) en dialecto ático
(497), y en el jónico la palabra ΄Ημέρη (hemére). Los
elementos de la dicción son las 24 letras. La letra se denomina de tres modos, a saber:
letra, carácter y nombre, v.gr., ΄΄Αλφα (Alpha). Hay siete
letras vocales, que son: α, ε, η, ι,ο, υ, ω. Mudas hay seis: Β, γ, δ, χ, π, τ.
41. La voz y la palabra son cosas diversas, pues voz lo es
aún cualquier sonido o eco; pero palabra lo es sólo la voz bien articulada.
También la palabra se diferencia del razonamiento, pues éste es siempre
significativo, y hay palabras que nada significan, v.gr., Blitri.
No así el discurso o razonamiento. Diferéncianse también el decir y el pronunciar,
pues se pronuncian las voces; se dicen las cosas que pueden ser dichas.
Las partes de la oración son cinco (como dice Diógenes en el libro De la voz,
y Crisipo): nombre, apelación, verbo, conjunción y artículo. Antípatro
en sus libros De las dicciones y cosas que se dicen añade otra parte que llama
media. La apelación es, según Diógenes, una parte de la oración que significa
cualidad común, v.gr., hombre, caballo. El nombre es una parte de la
oración que expresa cualidad propia o peculiar, v.gr., Diógenes, Sócrates.
El verbo es una parte de la oración que significa un predicado simple,
v.gr., Diógenes, o, como quieren algunos: elemento de la oración, sin
casos, que significa alguna cosa compuesta o
coordinada de uno o de muchos, v.gr., escribo, digo. La conjunción
es una parte de la oración, sin casos, que une las otras partes de la oración. Y
el artículo es un elemento o parte de la oración, con casos, que distingue los géneros
y números de los nombres, v.gr., ό, ή, τό, οί, αί, τά: el, la, lo, los, las,
los.
42. Los dotes de la oración son cinco: helenismo, evidencia, brevedad,
congruencia y artificio (498). El helenismo o grecismo es la locución o frase
correcta según arte, nada común o vulgar. La evidencia es cuando decimos
claramente lo que sentimos. La brevedad es cuando sólo decimos lo necesario
para que se entienda la cosa de que tratamos. La congruencia es la dicción
acomodada y propia al asunto. Y el artificio es la dicción u oración que
evita el idiotismo. Entre los vicios de la oración el barbarismo es cuando
se habla contra la costumbre de los griegos elegantes. El solecismo es la
locución incongruamente construida y dispuesta.
43. El poema es, como dice Posidonio en su Introducción a la locución,
una oración o especie de decir atado a cierta medida o número, y diferente de la prosa,
v.gr., estas expresiones atadas en número: la gran tierra; el éter de Júpiter.
La poesía es el poema significativo que encierra la imitación de cosas divinas y humanas.
44. La definición es, como dice Antípatro en el libro I De las definiciones,
una oración que se produce o enuncia perfectamente por resolución; o bien, según Crisipo en el
libro De las definiciones, es Una respuesta (499). La descripción es una oración
que conduce figuradamente (500) a las cosas; o es otra definición que explica más
sencillamente la fuerza de una definición. El género es colección de muchas operaciones
del entendimiento (501), o nociones intelectuales, inseparables, o que no pueden quitarse,
v.gr., animal, el cual comprende en particular todos los animales. Operación del
entendimiento es un fantasma intelectual, que ni es ente ni cualidad, pero es como si existiera
o fuera cualidad; v.gr., la representación (502) de un caballo que no está presente.
Especie es la comprendida bajo del género, v.gr., hombre, que está comprendido
bajo del género animal. Primer género (503) es aquél que siendo género no tiene género
alguno particular y determinado, v.gr., ente. Primera especie (504) es aquella
que siendo especie no tiene otras, v.gr., Sócrates. La división del género es
su separación en sus especies próximas, v.gr., de los animales, unos son racionales
y otros irracionales. La antidivisión es la partición del género en especies hecha en contrario
y como negativamente, v.gr., de los entes, unos son buenos, otros no buenos. La
subdivisión es una división después de otra, v.gr., de los entes, unos son
buenos, otros no buenos; de los no buenos, unos son malos, otros indiferentes. La partición
es la coordinación del género en lugares, según escribe Crinis, v.gr., de los bienes,
unos son del alma, otros del cuerpo.
45. Anfibología es cuando una palabra o frase significa dos o más cosas,
elegante y propiamente, y en una nación misma, de manera que juntamente se puedan unir muchos
significados en una frase, v.gr., cuando decimos αΰλητρίς πέπτωχε
(auletris péptoce) entienden los griegos por ella no sólo la casa cayó tres veces,
sino también la tocadora de flauta cayó (505).
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(492) έπιδρομή.
(493) άφ΄ήγεμονιχοϋ, à ductore: ab imperandi capaci.
(494) O sea traslación o transposición.
(495) Composición.
(496) Citado arriba, pár. 30,Περί λόγου.
(497) Porque los áticos mudan las dos ss en dos tt; así, por thálassa (mar) pronuncian thálatta. Los jonios
mudan la a final en e, o sea υ; y así, por decir hemérea (día) dicen hemére.
(498) χατασχευή.
(499) άπόδοσις, redditio, en Quintiliano, lib. VIII, cap. III.
(500) Τυπωδώς, rudi forma: crassiore Minerva.
(501) έννοημάτων.
(502) άνατύπωμα.
(503) γενιχώτατον.
(504) είδιχώτατον.
(505) Este mismo ejemplo pone Quintiliano, libro VII, cap. IX, acerca de las anfibologías.
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