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Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres
ZENÓN DE CITIO - Libro Séptimo
ZENÓN (1)
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(muerte de Zenón de Citio)
21. A cierto dialéctico que por medio de un silogismo llamado
el segador le demostraba siete ideas de dialéctica, le preguntó qué paga
quería, y pidiéndole aquél cien dracmas, él le dio doscientas: tanto era el amor
que tenía de instruirse. Dicen fue el primero que usó el nombre χαθήχον (470)
(catecon), e hizo de él un discurso. Mudaba así estos versos de Hesíodo:
Óptimo quien aprende oyendo al sabio;
y bueno quien por sí lo aprende todo.
«Pues debe preferirse - decía - aquel que puede oír bien lo que enseña, y aprovecharse
de ello, a aquel que por sí mismo lo aprende todo; porque éste sólo tiene inteligencia,
pero aquél, obedeciendo, tiene también la práctica (471). Dícese que preguntado por qué
siendo tan austero, en los convites era divertido, respondió: «también los altramuces,
siendo amargos, con el remojo se endulzan». Hecatón en el libro II de sus Críos dice
también que solía relajar su ánimo en semejantes concurrencias, y decir que «es mejor
tropezar con los pies y caer, que no con la boca. Que una cosa bien hecha, aunque sea poco
a poco, no es cosa poca». Otros dicen que esto es de Sócrates.
22. Era pacientísimo y frugalísimo, usando de comestibles sin preparar
(472) y un palio de poco precio, tanto, que se decía de él:
No lo acobarda o mueve el crudo invierno,
larga lluvia, de Febo los ardores,
penosa enfermedad, ni cuanto tienen
los hombres en aprecio;
antes se entrega todo noche y día,
siempre invicto, al estudio de las ciencias.
Los poetas cómicos no echaban de ver que sus sátiras lo ensalzaban más; v.gr., Filemón, que en su drama titulado Los filósofos habla así:
Pan e higos secos come, y agua bebe;
una filosofía nueva enseña;
enseña a tener hambre,
y para ello discípulos recoge.
Otros lo atribuyen a Posidipo. Ello es que vino a parar en proverbio
decirse de él: «Es más parco que el filósofo Zenón.» También el mismo Posidipo dice en
sus Transferidos (473):
...De modo, que en diez días
nos parece Zenón más continente.
A la verdad, él excedió a todos, tanto en esta virtud como en la gravedad,
y aun en la longitud de vida; habiendo muerto a los noventa y ocho años de edad, y viviendo
sano y sin enfermedad alguna. Perseo en sus Escuelas de moral trae que Zenón gobernó
la escuela cincuenta y ocho años.
23. Su muerte fue de esta manera: saliendo de la escuela tropezó y se lastimó
un dedo; luego, dando un golpe en tierra con la mano, pronunció aquello de la Níobe:
He aquí que vengo ya: ¿por qué me llamas?
Y al punto murió sofocándose él mismo. Los atenienses lo enterraron en el
Cerámico, y lo honraron con los decretos arriba puestos, atestiguando su virtud. Antípatro
Sidonio también lo alabó en los versos siguientes:
Éste, éste es Zenón, honor de Citio,
ascendido al Olimpo en otro tiempo.
No puso, no, a Pelión encima de Ossa,
pues ni el valor de Alcides puede tanto,
sino encontrando él solo por camino
la virtud que conduce a las estrellas.
Otros escribió Zenodoto Estoico, discípulo de Diógenes, que son:
Tú, Zenón, venerable y cano viejo,
modo supiste hallar de contentarte
con poco, y de dejar locas riquezas.
Tú inventaste el decir fuerte y robusto;
fundaste sabia y sólida tu secta,
de libertad intrépida gran madre.
Si es Fenicia tu patria nada importa;
también lo fue de Cadmo, por quien Grecia
ha podido escribir tanto volumen (474).
Y Ateneo, poeta epigramático, dice en común de todos los estoicos
lo siguiente:
¡Oh muy sabios estoicos,
que sobre sacras páginas pusisteis
prestantísimos dogmas!
Que sólo la virtud es bien del alma;
que por ella se libra
la vida de los hombres y los pueblos...
Contra lo que tenía persuadido
a muchísimos hombres una musa (475)
diciendo que el deleite
es el último fin de los mortales.
Y aun yo en mi Miscelánea métrica canté su muerte
de esta forma:
Cuál de Zenón Citieo fue la muerte,
es cuestión indecisa: quieren muchos
que de vejez saliese de esta vida;
otros, que por privarse de alimento,
y otros, que tropezase y que cayese,
y dando con la mano un golpe en tierra,
dijo: «He aquí que vengo voluntario;
¡qué me llamas, oh muerte, qué me llamas!»
pues hay quien diga que murió de este modo. Esto es lo que se
cuenta acerca de su muerte.
24. Demetrio de Magnesia dice en sus Colombroños que siendo
Zenón todavía muchacho, Mnáseo su padre, yendo a menudo a Atenas, como comerciante que
era, le traía muchos libros socráticos. Así, ya en su patria misma estaba con buenas
disposiciones y principios, de manera que pasándose a Atenas se unió a Crates. Y aun
añade que parece fue quien puso fin a los errores acerca de las enunciaciones. Dicen
también que solía jurar por vida de las alcaparras, así como Sócrates por el perro.
25. Hay algunos, sin embargo, que acusan a Zenón en diferentes cosas,
uno de los cuales es Casio Escéptico. Primeramente, en dar al principio de su República
por inútil la disciplina encíclica (476). Lo segundo, en llamar mutuos enemigos a los contrarios,
a los esclavos, a los extranjeros y a todos los que no son buenos y aplicados; haciendo
con esto a los padres enemigos de sus hijos, a los hermanos de sus hermanos, y a los
parientes de sus parientes. Asimismo en que trae en su República que sólo
son ciudadanos, amigos, parientes y libres los virtuosos y buenos. Así que para los
estoicos los padres e hijos son enemigos entre sí cuando unos y otros no son sabios.
También, que establecía por dogma el que las mujeres fuesen comunes a todos, según
quiso Platón en su República. Que en sus Doscientos no quiere que en
las ciudades se construyan templos, tribunales ni gimnasios. Que sobre la moneda
escribe así: «Se ha de decir que la moneda ni se debe prevenir para cambios ni para
viajes»; y que también manda que «usen un mismo vestido hombres y mujeres, sin
ocultar señaladamente parte alguna».
26. Que hay escrita tal obra suya De la República, lo dice
Crisipo en la suya asimismo De la República. También disputa del amor al principio
del libro titulado Arte de amar. Semejantes cosas escribe también en sus Diatribas.
Algunas de dichas cosas se hallan en Casio y en Isodioro Pergameno, retórico, el cual dice
además que Atenodoro estoico, custodio de la Biblioteca de Pérgamo, borró de los libros
de los estoicos las opiniones menos buenas que contenían; pero que después fue todo
restituido, sobrecogido Atenodoro en el delito y puesto en sumo riesgo. Hasta aquí
de los dogmas que se condenaron.
__________
(470) Oficio o servicio.
(471) Los versos de Hesíodo son el 293 y 295 de su Obras y días (Los trabajos
y los días). Dicen:
«Aquel es óptimo que sabe por sí mismo todas las cosas;
y bueno aquel que obedece a quien bien enseña.»
Zenón mudó el concepto, como se ve en los versos del texto, prefiriendo a quien estudió con maestro, en lo cual parece que Zenón
va fuera de todo fundamento.
(472) άπυρψ τροψή χρώμεος, usaba comida sin fuego. Meibomio pretende corregir el texto, que supone corrupto, creyendo que Zenón no siempre usaría
comidas qua no necesitan fuego para prepararse. Aun cuando esto fuese, no creo que haya necesidad de corrección, pues como por lo
regular usase de comidas simples y sin cocer, poco importaría para la legitimidad del texto común que una u otra vez comiese cosas
cocidas. Pero ¿qué dificultad pudo hallar Meibomio en esto, cuando tantos y tantos lo han practicado? Ya se dijo arriba que Zenón
gustaba mucho de la fruta; pero se confirma mucho más de los versos de Filemón que se siguen más abajo. Esto mismo se dice también
de Pitágoras en su vida.
(473) Es el titulo de la comedia. Ateneo la cita en singular, El transferido.
(474) Cadmo llevó de Fenicia a Grecia el arte de escribir en dieciséis letras del alfabeto.
(475) Euterpe o Talia, pues ambas pueden significarse aquí. Véanse los versos mismos en la
vida de Antístenes,
pár. 8.
(476) Véase la nota 127.
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