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Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres
ZENÓN DE CITIO - Libro Séptimo
ZENÓN (1)
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(7)
(8)
(9)
(10)
(11)
(12)
(13)
(obras de Zenón de Citio, pensadores estoicos)
112. Corren de él los libros siguientes: dos libros de Exhortaciones; Diálogos
acerca de los dogmas de Zenón; seis libros De las escuelas; siete libros de Exhortaciones
acerca de la sabiduría; Ejercitaciones amatorias; Comentarios sobre la vanagloria; veinticinco
(543) libros de Comentarios; tres De cosas memorables; once de Críos; Contra los
oradores; Contra las respuestas de Alexino; tres libros contra los dialécticos; cuatro
libros de Epístolas a Cleantes. Panecio y Sosícrates dicen que sólo son suyas las Epístolas,
y que las demás obras son de Aristón Peripatético. Es fama que como nuestro Aristón fuese calvo,
le quemó el sol la cabeza y murió de ello. Mis versos coliambos a él son:
¡Oh Aristón! ¿Por qué siendo viejo y cano,
al sol así expusiste tu mollera,
a que te la tostase?
Buscando más calor del que conviene,
hallaste sin querer el frío infierno.
113. Hubo otro Aristón Peripatético, natural de Julida; otro músico, ateniense;
otro poeta trágico; otro alcense, que escribió del Arte oratoria, y otro peripatético alejandrino.
114. Herilo, cartaginés, dijo que el fin es a ciencia, y lo coloca en el vivir
refiriendo siempre todas las cosas a la vida sabia, para no ser derribados por la ignorancia. Que la ciencia
es un habito procedido de la recepción de aquellas fantasías o imaginaciones que caen bajo de la razón. Decía
que alguna vez no hay fin, porque las circunstancias y otras cosas lo truecan,
v.gr., como si de
un mismo metal se hace una estatua de Alejandro y otra de Sócrates. Que el fin y lo a él subordinado
son cosas diversas, pues esto lo suelen conseguir también los ignorantes; pero aquél sólo el sabio. Que las
cosas que están entre la virtud y el vicio son indiferentes.
115. Hay de él algunos libros, cortos sí, pero llenos de vigor, y contienen
Contradicciones a Zenón. Dícese que siendo muchacho fue amado de muchos, a quienes
queriendo remover Zenón, obligó a que Herilo se cortase el pelo; con lo cual ellos se ausentaron.
Los libros son éstos: De la ejercitación, De las pasiones, De la opinión, El legislador, El partero,
Antiferón maestro, Aparato, El director, Mercurio, Medea, Diálogos de posiciones morales.
116. Dionisio, el llamado Desertor, dijo que el fin es el deleite,
por el accidente de sus ojos; porque habiéndole sobrevenido un dolor en ellos, no quiso llamarlo
cosa indiferente. Fue hijo de Teofanto, y natural de Heraclía. Diocles dice que fue primero
discípulo de Heráclides su paisano; luego de Alexino y Menedemo, y finalmente lo fue de Zenón.
Al principio fue amantísimo de las letras, y se aplicó a toda especie de poesía; después se aficionó
a Arato, y procuró imitarlo. Finalmente, desertando de Zenón, se pasó a los cirenaicos, y se entraba
en los lupanares más viles, ejecutando públicamente todas las voluptuosidades. Murió privándose del
alimento, a los ochenta años de edad. Corren de él los libros siguientes: De la serenidad o
imperturbación del ánimo, dos libros; otros dos De la ejercitación; cuatro Del deleite;
De la riqueza, De la gracia, Del suplicio, De la utilidad de los hombres (544), De la felicidad,
De los reyes antiguos, De las cosas alabadas, De las costumbres bárbaras.
117. Éstos son los estoicos que se diferencian entre sí en algunas opiniones. A Zenón
sucedió Cleantes, de quien vamos a tratar.
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(543) El número del texto es χι΄, que vale 25. Otros traductores ponen 15. Puede ser cuenten por diez la
χ, como es la letra décima del alfabeto griego.
(544) Περί άντρώπων χρήσεως.
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