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Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres
ZENÓN DE CITIO - Libro Séptimo
BIOGRAFÍA DE ZENÓN de citio (1)
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1. Zenón, hijo de Mnáseo o Demeo, natural de Citio,
corta población griega en Chipre habitada de fenicios. Tuvo la cerviz
inclinada hacia un lado, como dice Timoteo Ateniense en el libro De
las vidas. Y Apolonio de Tiro escribe que era delgado de cuerpo, de
más que mediana estatura, y moreno de color; por lo cual hubo quien lo
llamase sarmiento egipcio, como dice Crisipo en el libro I De
los refranes. Tenía las piernas gruesas y duras, pero de pocas fuerzas.
Por lo cual dice Perseo en sus Comentarios sobre los convites, que
excusaba muchas veces concurrir a ellos. Dicen que gustaba mucho de los higos
frescos y de estar al sol (444).
2. Fue, pues, como hemos dicho, discípulo de Crates, luego
lo fue de Estilpón, y de Jenócrates por espacio de diez años, según dicen algunos,
de cuyo número es Timócrates en su Dión, añadiendo que también oyó a Polemón.
Hecatón y Apolonio Tirio en el libro I De Zenón dicen que, habiendo consultado
el oráculo acerca de lo que debía practicar para conseguir una vida feliz, le respondió
la deidad se asemejase a los muertos en el color; lo cual entendido, se entregó
todo al estudio de los libros antiguos.
3. El unirse con Sócrates fue de esta manera: habiendo
comprado una porción de púrpura, conduciéndola de Fenicia a Atenas, naufragó
junto al puerto
Pireo. Subió a la ciudad (era de unos treinta años de edad), se sentó en la tienda de
un mercader de libros, y se puso a leer el libro II de los Comentarios de Jenofonte.
Como la obra le gustase mucho, exclamó diciendo: «¿Dónde, dónde se hallan ahora estos
hombres?» Pasaba a la sazón por allí Crates, y señalándoselo el librero, le dijo:
«Sigue a ése.» Desde entonces fue ya discípulo de Crates; y aunque aptísimo para la
filosofía, era demasiado honesto para el descaro cínico. Así, queriendo Crates curarlo
de ello, le dio una olla de lentejas para que la llevase por el Cerámico (445); mas
viendo que se avergonzaba y se encubría, hirió y quebró la olla con el báculo. Como
Zenón echase a correr, cayéndole (446) las lentejas piernas abajo, le dijo Crates:
«¿Qué huyes, fenicillo? No has padecido daño alguno.»
4. Oyó, pues, a Crates algún tiempo; y habiendo escrito estando con él sus libros
De la República, le decían algunos jocosamente que los había escrito sobre la
cola del perro (447). Además de la República, escribió lo siguiente: De la
vida según la naturaleza, Del apetito o De la naturaleza del hombre, De las pasiones, De lo
conveniente, De la ley, De la disciplina griega, De la vista, Del universo,
De las señales, Dogmas pitagóricos, Universales, De las dicciones; cinco libros
De problemas homéricos, Discursos poéticos. También son suyas las Soluciones
artísticas, dos Elencos, Comentarios y los Morales de Crates. Hasta
aquí sus escritos.
5. Abandonó finalmente a Crates, y oyó a los arriba dichos por espacio
de veinte años; y cuentan que decía: «Después de haber naufragado es cuando navego felizmente.»
Algunos quieren que dijese esto de Crates. Otros afirman que mientras vivía en
Atenas supo la pérdida de su nave, y dijo: «Bien hace la fortuna que me impele a
la filosofía.» Retirándose, pues, al pórtico Pecil (llamado también Pisianactio,
y Pecil por las pinturas de Polignoto) (448), comenzó a pronunciar allí algunos
discursos con designio de que aquel lugar fuese frecuentado de gentes, ya que
bajo de los treinta tiranos habían sido muertos en él hasta mil cuatrocientos
ciudadanos. Concurrían además sus discípulos; y por esto fueron llamados estoicos
(449), así como antes se llamaban zenonios por causa de su nombre, como atestigua
Epicuro en sus Epístolas. Y aunque también se habían antes llamado estoicos
algunos poetas que vivieron allí, como dice Eratóstenes en el libro VIII De
la comedia antigua, pero los discípulos de Zenón dieron mayor celebridad a este nombre.
6. Tuvieron en suma veneración a Zenón los atenienses, tanto que depositaron en su poder las
llaves de la ciudad, y lo honraron con una corona de oro y una estatua de bronce. Dícese que sus paisanos hicieron lo mismo (450) (estimando un ornamento tener la
imagen de tal varón), y aun los citieos que habitaban en Sidón. Amólo no menos Antígono,
y concurría a oírlo siempre que venía a Atenas; y le hizo muchas instancias para que se fuese con él.
Excusóse de esto; pero le envió a Perseo, hijo de Demetrio, uno de sus discípulos,
también citieo, el cual floreció en la Olimpíada CXXX, siendo Zenón ya anciano.
La carta de Antígono a él, según la trae Apolodoro de Tiro en sus escritos acerca
de Zenón, es como se sigue:
«EL REY ANTíGONO A ZENÓN, FILÓSOFO: GOZARSE
7. »Creo bien que en fortuna y gloria te excedo; pero que te soy muy inferior
en la elocuencia, en las disciplinas y en la perfecta felicidad que tú posees.
Así he tenido por conveniente el llamarte a vivir conmigo, suponiendo que no
te resistirás a mi súplica. Procura, pues, de todos modos venirte a mi casa,
teniendo por seguro que no sólo te recibiré yo por mi maestro, sino también
todos los macedones. Quien al rey de Macedonia instruye y guía por el camino
de la virtud, es claro que también conduce y prepara sus vasallos al valor;
pues cual fuere el rey, tales son por la mayor parte sus súbditos.»
8. Y Zenón respondió así:
«ZENÓN AL REY ANTÍGONO: GOZARSE
»Apruebo el anhelo que tienes de aprender, en cuanto deseas abrazar la verdadera
y fructuosa erudición, no la vulgar que pervierte las costumbres. Quien está
ansioso de la filosofía, y se aleja de aquel decantado deleite que afemina los
ánimos de tantos jóvenes, es claro que no sólo se inclina a lo noble por naturaleza,
sino también por elección. Una naturaleza noble que tiene mediana aplicación,
si es instruida debidamente, en breve llega a una perfecta adquisición de la virtud.
Yo, a la verdad, me hallo débil de cuerpo a causa de la vejez, pues soy octogenario,
y de ningún modo estoy ya para vivir contigo; pero te envío algunos de mis condiscípulos
(451), que seguramente no me son inferiores en las dotes del alma, y en los del cuerpo
se me aventajan. Si estás con ellos, no tardarás en llegar a la felicidad perfecta.»
9. Los que le envió fueron Perseo (452) y Filónidas Tebano, de quienes hace memoria
Epicuro, como amigos de Antígono, en su Carta a Aristóbolo su hermano. He creído
oportuno traer aquí el decreto de los atenienses acerca de Zenón, que es del tenor
siguiente:
DECRETO
10. «Siendo arconte Arrenidas, la tribu de Acamante en su quinta prefectura,
en la década última de Memacterión (453, y el día 23 del Magistrado, la Curia
de los Presidentes Hipón, hijo de Cratísteles; Jumpeteón, y demás de la Asamblea; Trasón, hijo de Trasón Anaceense, decretaron diciendo: «Por cuanto Zenón Citieo,
hijo de Mnáseo, ha estado muchos años filosofando en la ciudad, y se ha portado
en lo demás como hombre de bien, ha exhortado a la virtud y templanza con sus
lecciones a los jóvenes concurrentes a instruirse, proponiendo a todos su propia
vida por el mejor modelo, siempre conforme a su doctrina. Fausto y feliz ha parecido
al pueblo ensalzar a Zenón Citieo, hijo de Mnáseo, y honrarlo por ley con una corona
de oro, por su mucha virtud y sabiduría, y construirle sepulcro público en el Cerámico.
Para hacer la corona y edificar el sepulcro ya tiene el pueblo dada comisión a cinco
ciudadanos atenienses.» Este decreto sea grabado en dos columnas por mano de cuadratario
(454) público, y podrá poner la una en la Academia y la otra en el Liceo. Los gastos de
estas columnas los satisfará el administrador público, para que todos sepan que el pueblo
ateniense honra a los varones buenos, tanto vivos como después de muertos. Para el edificio
han sido comisionados Trasón Anaceo, Filocles Pireeo, Fedro Anaflistio, Medón Acarnense y
Micito Simpaletco.-Dión Peanieo.» Hasta aquí el decreto.
__________
(444) La dicción ήλιοχαίαις que pone Laercio, dativo plural de άλιοχαίος, no se halla en otro autor, caso que sea legítima. Los intérpretes no se
conforman con su significado. En mi versión sigo a Tomás Aldobrandini que es apricationibus. Tanaquilo Fabro quisiera
leer έλαίαις, aceitunas. Otros traducen frutas tempranas. Puede ser voz compuesta de
ήλιος, sol, y del participio del verbo
χαίομαι,
arder, quemarse, abrasarse, etc. (así lo usa Hesíodo θεογ, v, 557), y
significar que Zenón gustaba de los higos tiernos o frescos, y también de los
secos al sol. Véase adelante la nota 471.
(445) El Cerámico era un célebre paraje de Atenas donde estaba el sepulcro de los que morían en la guerra y de algunos otros.
(446) De la voz ρεούσης, chorreando, consta eran lentejas cocidas y con caldo.
(447) έπίτήςτουχυνόςούράς, etc. sobre la cinosura, o estrella Polar; frase ambigua que puede significar la cola de la Ursa Menor y la
secta cínica.
(448) έν τή ποιχίλη στοά. Llamábase poicile, que significa vario, por la variedad de pinturas que en él había de mano de Polignoto y
Micón.
(449) Por el pórtico, que en griego se llamaba στοά (stoa).
(450) Sería en su misma patria citio, o bien los citieos que vivían en Atenas.
(451) συσχολαστών.
(452)Pero éste no era condiscípulo suyo, sino discípulo y aun esclavo.
(453) Según Gaza y Petavio, es septiembre; según Escalígero, cuya sentencia es la más recibida, es octubre.
(454) Aunque el texto no dice absolutamente grabar, sino inscribir,
έγγράψαι, traduzco así por haberse escrito en columnas,
donde había de permanecer. Por la misma causa pongo la voz cuadratario que se daba a los esculpidores de letra.
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