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Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres SOLÓN - Libro Primero
SOLÓN (1)
(2) (3)
PISÍSTRATO A SOLÓN
6. «Ni soy yo el primer ateniense que se alzó con el reino, ni me
arrogo cosa que no me pertenezca, siendo descendiente de Cécrop. Tómome lo mismo que los atenienses juraron dar a Codro y sus
descendientes, y no se lo dieron. Respecto a lo demás, en nada peco
contra los dioses ni contra los hombres, pues gobierno según las
leyes que tú mismo diste a los atenienses, observándose mejor así
que por democracia. No permito se perjudique a nadie; y aunque rey,
no me diferencio de la plebe, excepto la dignidad y honor,
contentándome con los mismos estipendios dados a los que reinaron
antes. Separa cada ateniense el diezmo de sus bienes, no para mí,
sino a fin de que haya fondos para los gastos de los sacrificios
públicos, utilidades comunes y guerras que puedan ofrecerse. No me
quejo de ti porque anunciaste al pueblo mis designios, puesto que
los anunciaste antes por el bien de la República que por odio que me
tengas, como también porque ignorabas la calidad de mi gobierno,
pues a poder saberlo, acaso te hubieras adherido a mi hecho, y no te
hubieras ido. Vuelve, pues, a tu casa, y créeme aun sin juramento
que en Pisístrato nada habrá ingrato para Solón. Sabes que ningún
detrimento han padecido por mí ni aun mis enemigos. Si gustas ser
uno de mis amigos, serás de los más íntimos, pues no veo en ti
ninguna infidelidad ni dolo. Pero si no quieres vivir en Atenas, haz
como gustes, con tal que no estés ausente de la patria por causa
mía:» Hasta aquí Pisístrato.
7. Dice Solón que «el término de la vida son 70 años». También
parecen suyas estas ilustres leyes: «Quien no alimente a sus
padres, sea infame, y lo mismo quien consuma su patrimonio en
glotonerías. El que viviere ocioso, pueda ser acusado de quien
acusarlo quiera.» Lisias dice en la Oración contra Nicia que Dracón fue quien dejó escrita dicha ley, y que Solón la
promulgó. También que «quien hubiese padecido el nefas fuese
removido del Tribunal».
8. Reformó los honores que se daban a los atletas, y estableció que
a quien venciese en los juegos Olímpicos se le diesen quinientas
dracmas; al que en los Ístmicos, 100; y así en los demás
certámenes. Decía que ningún bien se seguía de engrandecer
semejantes honores; antes bien, debían darse a los que hubiesen
muerto en la guerra, criando e instruyendo a sus hijos a expensas del público, pues con este estímulo se portarían fuertes y valerosos en los
combates, v. gr., Policelo, Cinegiro, Calímaco y cuantos
pelearon en Maratona. Lo propio dijo de Harmodio, Aristogitón,
Milcíades y otros infinitos. Pero los atletas y gladiadores, decía, además
de ser de mucho gasto, aun cuando vencen son perniciosos, y antes
son coronados contra la patria que contra sus antagonistas. Y en la
senectud
son ropa vieja, a quien dejó la trama,
como dice Eurípides. Por esta causa moderó Solón sus premios.
9. Fue también autor de aquella ilustre ley de que «el curador no
cohabite con la madre de los pupilos», y que «no pueda ser curador
aquel a quien pertenezcan los bienes de los pupilos, muertos éstos».
También que «los grabadores de sellos en anillos, vendido uno, no
retuviesen otro de igual grabado». Que «a quien sacase a un tuerto
el ojo que le quedaba, se le sacasen los dos». Igualmente: «No tomes
lo que no pusiste: quien hiciere lo contrario, sea reo de muerte».
«El príncipe que fuese hallado embriagado, sea condenado a pena
capital».
10. Escribió para que se coordinasen los poemas de Homero, a fin de
que sus versos y contexto tuviesen entre sí mayor correlación.
Solón, pues, ilustró más a Homero que Pisístrato, como dice
Dieuquidas en el libro V de la Historia Megárica. Los principales
versos eran:
A Atenas poseían, etc.
Fue Solón el primero que llamó
viejo y nuevo al último día del mes
(32), y el primero que estableció
los nueve arcontes para sentenciar las causas, como escribe Apolonio
en el libro II De los legisladores. Movida una sedición entre los de
la ciudad, campestres y marinos, por ninguna de las partes estuvo.
11. Decía que «las palabras son imagen de las obras. Rey, el de
mayores fuerzas. Las leyes, como las telarañas; pues éstas enredan
lo leve y de poca fuerza, pero lo mayor las rompe y se escapa. Que
la palabra debe sellarse con el silencio, y el silencio con el
tiempo. Que los que pueden mucho con los tiranos son como las notas
numerales que usamos en los cómputos; pues así como cada una de
ellas ya vale más, ya menos, igualmente los tiranos exaltan a unos y
abaten a otros.» Preguntado por qué no había puesto ley contra los
parricidas, respondió: «Porque no espero los haya». ¿De qué forma no
harán los hombres injusticias? «Aborreciéndolas los que no las
padecen igualmente que los que las padecen.» Que «de las riquezas
nace el fastidio, y del fastidio la insolencia» (33). Dispuso que
los atenienses contasen los días según el curso de la luna. Prohibió
a Tespis la representación y enseñanza de tragedias, como una inútil
falsilocuencia (34). Y cuando Pisístrato se hirió a sí mismo, dijo
Solón: «De allí provino esto».
12. Según dice Apolodoro en el libro
De las sectas filosóficas, daba a los hombres estos consejos:
«Ten por más fiel la probidad que el
juramento. Piensa en acciones ilustres. No hagas amigos de presto,
ni dejes los que ya hubieres hecho. Manda cuando hubieres ya
aprendido a obedecer. No aconsejes lo más agradable, sino lo
mejor. Toma por guía la razón. No te familiarices con los malos.
Venera a los dioses. Honra a los padres.»
13. Dícese que habiendo Mimnermo escrito:
Ojalá que sin males ni dolencias,
que lo consumen todo, circunscriban el curso de mi vida sesenta
años,
le reprendió diciendo:
Si creerme quisieras, esto borra,
Mimnermo, y no te ofendas te corrija.
Refúndelo al momento, y así canta:
“Mi vida se termina a los ochenta.”
Los adomenos (35) que de Solón se celebran son:
Examina a los hombres uno a uno,
y observa si con rostro placentero ocultan falsedad sus corazones,
y si hablan con doblez palabras claras
de oscuro entendimiento procedidas.
Consta que escribió
Leyes, Oraciones al pueblo, algunas
Exhortaciones para sí mismo, Elegías, Sobre las
repúblicas de Salamina y Atenas, hasta cinco mil versos; diversos
yambos y épodos.
A su retrato se puso este epigrama:
La ilustre Salamina, que del Medo
el orgullo abatió, fue dulce
madre del gran Solón, legislador divino.
14. Floreció principalmente cerca de la Olimpíada
XLVI, en cuyo tercer año fue príncipe de los atenienses (36), como
dice Sosícrates, puesto que entonces instituyó las leyes. Murió en
Chipre el año 80 de su edad, dejando a los suyos orden de llevar sus huesos a
Salamina y, reducidos a cenizas, esparcirlas por toda la ciudad. Por
esta causa Cratino le hace hablar en su Quirón de esta manera:
Habitó, según dicen, esta isla,
por todo el pueblo de Ayax esparcido.
En mi παμμέτρω (Pammetro), ya citado (37), en que procuré
componer epigramas en toda especie de versos y ritmos acerca de
todos los varones célebres en doctrina, hay sobre Solón uno que dice
así:
De Solón Salaminio al frío cuerpo,
de Chipre el fuego convirtió en cenizas,
que de su patria en los
fecundos campos producirán ubérrimas espigas:
pero el alma ya fue derechamente
a la celeste patria conducida
por los ligeros ejes (38), en que un tiempo
sus soberanas leyes dejó escritas.
Por suya se tiene la sentencia: Nihil nimis (39). Dioscórides refiere
en sus Comentarios que llorando Solón por habérsele muerto un hijo
(de cuyo nombre no consta), como le dijese uno que de nada le
aprovechaba el llanto, respondió: «Por eso mismo lloro, porque de
nada me aprovecha» (40).
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(32) Véase la nota 15. a la vida de Tales; Aristófanes en sus Nubes; Plutarco en la
Vida de Solón.
(33) Υόρις puede significar otras muchas cosas, como son: injuria,
injusticia, fausto, soberbia, petulancia, orgullo, protervia, maldad, etc.
Todos o algunos de estos vicios pueden y suelen originarse de las riquezas
en el hombre. Parecióme que la voz
insolencia es la que mejor cuadra aquí a ϋόρις, singularme
siguiéndose χορόυ.
(34) Así traduzco la voz ψευδολονία (pseudología), por evitar perífrasis, persuadido de
que la entenderá cualquiera. En cuanto a la prohibición de las tragedias,
digo me parece una humorada de Solón, y aun puerilidad pensar que el haberse
Pisístrato herido a sí mismo (a fin de que el Senado ateniense le diese
gente de guardia, suponiendo le habían querido matar) pudiera originarse de
las tragedias. Éste fue un golpe de política refinada con que comenzó
Pisístrato a fraguar su tiranía, como lo consiguió. Véase más adelante la carta de Solón
a Epiménides.
(35) Qué cosa fuesen adomenos, se dijo en la nota 24 a la vida de Tales.
(36) Esto es, fue primer arconte.
(37) Véase la nota 26 a la vida de Tales.
(38) Parece usa aquí Laercio de tal equívoco άξονες para significar tanto el eje de
una carroza, como las tablas en que Solón escribió sus leyes, usando esta
figura de traslación con decir: «que dichos ejes lo condujeron a la
inmortalidad como en carro de triunfo».
(39) He dejado en latín la sentencia μηδέν άγαν, por no haber podido hallar en español
palabras tan breves que la expresasen con energía. Quien no quede
satisfecho, podrá leer; «No haya exceso en nada». o cosa semejante.
(40) Parece quiso significar que la causa de su llanto era no haber ningún
remedio para la muerte; pues si lo hubiera, no llorara.
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