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Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres
PLATÓN - Libro Tercero
PLATÓN (1)
(2)
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(7) (8)
(la filosofía práctica de Platón)
43. De los bienes y los males decía que «el fin del hombre es
la semejanza con Dios. Que la virtud es bastante por sí sola para la felicidad;
pero necesita de los bienes del cuerpo como a instrumentos, v.gr., la fortaleza,
la salud, la agudeza de sentidos y demás cosas semejantes. También necesita de
los bienes externos, como son: las riquezas, la nobleza, la celebridad (243);
pero aunque falten estas cosas, será no obstante feliz el sabio. Antes por el
contrario, gobernará la república, contraerá matrimonio y no quebrantará las
leyes puestas. Las dará también a su patria útiles en cuanto quepa; a no ser que
las crea infructuosas por la indocilidad y corrupción del pueblo». Es de sentir
que «los dioses atienden a las cosas humanas, y que hay espíritus» (244); y es
el primero que dijo que «la noción de lo honesto va unida a la de lo laudable,
de lo racional, de lo útil, de lo ilustre y de lo conveniente. Todas las cuales
cosas encierran lo que por su naturaleza es racional y confesado por todos».
44. Disputó de la rectitud de los hombres; y estableció el
primero la ciencia de responder y preguntar rectamente, usándola él mismo en
sumo grado. En sus
Diálogos establece por ley la justicia divina a fin de incitar con más
vehemencia los hombres a la virtud y al bien obrar, para no padecer los
malhechores las debidas penas en la otra vida. Por esto algunos lo tuvieron por
mitólogo, ya que entretejía en sus escritos estos apólogos para contener los
hombres, siendo incierto que después de la muerte suceden estas cosas (245).
Hasta aquí sus opiniones.
45. Dividía, dice Aristóteles, las cosas en esta forma: de
los bienes, unos existen en el alma, otros en el cuerpo y otros fuera de
nosotros. Colocaba en el alma la justicia, la prudencia, la fortaleza, la
fragilidad y otras semejantes. En el cuerpo la belleza, la buena constitución de
partes, la salud y las fuerzas. Y entre los bienes externos ponía los amigos, la
felicidad de la patria y las riquezas. De lo cual consta que son tres las
especies de bienes: unos están en el alma, otros en el cuerpo y otros son
exteriores. Que también son tres las especies de amistad: una es natural, otra
social y otra hospital. Llamamos natural a la que tienen los padres a sus
descendientes y a la que se tienen mutuamente los consanguíneos. Esta se
extiende aun hasta los demás animales. Social llamamos a la que se engendra del
vivir juntos y sin conjunción de parentesco, como la de Pílades y Orestes. La
amistad hospital es la que tenemos con los huéspedes, proveniente de
recomendación o cartas. Es la amistad, pues, natural, social, hospital. Algunos
añaden una cuarta especie, que es la amorosa.
46. El gobierno civil es de cinco especies: democrático,
aristocrático, oligárquico, monárquico y tiránico. El democrático es el de
aquellas ciudades en las cuales impera el pueblo, eligiendo los magistrados y
poniendo las leyes. La aristocracia es cuando ni gobiernan los ricos, ni los
pobres, ni los ilustres, sino los que en la república son más buenos. La
oligarquía es cuando los magistrados son elegidos por las clases o estados, pues
los ricos son menos que los pobres. El gobierno monárquico es o por las leyes o
por sucesiones (246). El de Cartago es según leyes y civil. El de Lacedemonia y
Macedonia es de sucesión, pues suceden en el reino ciertas familias. Y la
tiranía es cuando alguno se hace dueño del gobierno de un pueblo violentamente y
por sorpresa. Así que los gobiernos civiles son: la democracia, la aristocracia,
la oligarquía, la monarquía y la tiranía.
47. Tres son las especies de justicia: una acerca de los
dioses, otra acerca de los hombres, y otra acerca de los difuntos. Los que
ofrecen sacrificios según las leyes y cuidan de las cosas sagradas son, a la
verdad, píos para con los dioses. Los que restituyen el mutuo y depósito son
justos para con los hombres. Y los que cuidan de los monumentos lo son con los
difuntos. Luego la justicia es acerca de los dioses, de los hombres y de los
difuntos.
48. Tres son también las especies de ciencia: una práctica,
otra poética y otra teórica. La edificación de casas y construcción de naves
pertenece a la práctica, pues se ve la obra ejecutada, que es su resultado. La
política, la pericia en tocar flautas, cítaras, etc., corresponde a la poética,
pues cesado el acto, nada queda que ver, consistiendo todo en él, sea tocar la
flauta, sea pulsar la cítara, sea gobernar la república. Y la geometría, la
armónica y la astrología pertenecen a la teórica; ni hacen ni construyen cosa
alguna, sino que el geómetra considera las líneas, el armónico los sones y el
astrólogo los astros y el cielo. Las ciencias, pues, unas son teóricas, otras
prácticas y otras poéticas.
49. Las especies de medicina son cinco: farmacéutica,
quirúrgica, dietética, nosognomónica (247) y boetética (248). La farmacéutica
cura las dolencias con medicamentos. La quirúrgica sana cortando y quemando. La
dietética ahuyenta los males por medio de la dieta. La nosognomónica por el
conocimiento de la enfermedad. Y la boetética destierra las dolencias con el
auxilio pronto y oportuno. Luego las especies de medicina son: la farmacéutica,
la quirúrgica, la dietética, la boetética y nosognomónica.
50. La ley se divide en dos: una escrita y otra no
escrita. Aquella con que se gobiernan las ciudades es la escrita. La no
escrita es la de costumbre, v.gr.; no salir desnudo a la plaza, no vestir los
hombres de mujer. Estas cosas ninguna ley (249) las prohíbe; pero la no escrita
manda no se haga esto. Así que la ley es escrita o no escrita.
51. Las especies de oración (250) son cinco. A la primera
especie pertenecen las oraciones que dicen en los congresos los que gobiernan.
Esta especie se llama
política. A la segunda especie de oraciones pertenecen las que escriben
los oradores en las demostraciones para alabar, vituperar, acusar. Esta especie
se llama retórica. La tercera especie de oraciones es la que usan las
personas privadas comunicando entre sí. Esta especie se llama privada. La
cuarta es la que usan los que preguntan y responden, disputando brevemente en el
asunto. Esta especie se llama dialéctica. Y la quinta especie es la que
usan los artistas cuando tratan de cosas de su profesión, y se llama técnica
(251). Así que dichas especies son cinco: política, retórica, privada,
dialéctica y técnica.
52. La música se divide en tres especies: una de la boca
sola, v.gr., el canto. Otra de la boca y manos, como el cantar y pulsar una
cítara. Y la tercera de las manos solas, como la que da la cítara. Luego la
música es: sólo de boca, o de boca y manos, o sólo de manos.
53. La nobleza es de cuatro especies: primeramente se llaman
nobles los que nacieron de padres virtuosos, buenos y justos. Asimismo los
nacidos de padres poderosos y príncipes. Igualmente, aquellos cuyos padres
adquirieron nombre en la milicia o consiguieron la corona en los certámenes
(252). Y la otra especie de nobleza es cuando uno tiene un alma noble, generosa
y grande. Éste se llama noble, y su nobleza la mejor. Por tanto, una especie de
nobleza viene de los ascendientes buenos, otra de los poderosos, otra de los
ilustres y otra de la bondad y mérito propio.
54. La belleza se divide en tres especies: una es laudable,
como la de un rostro hermoso. Otra útil, como la de un instrumento o causa, las
cuales cosas, además de bellas, son útiles. La otra consiste en las leyes y
estudios, pues estas cosas son bellas por la comodidad. Así, una belleza es
laudable, otra útil y otra cómoda.
55. El alma encierra tres partes: una es racional, otra
concupiscible y otra irascible. De ellas la racional es la causa y origen del
consejo, del pensar, del consultar y demás semejantes. La parte concupiscible es
la causa de apetecer la comida, el coito y semejantes. Y la parte irascible es
la causa del ánimo, del deleite, del dolor y de la ira. Luego el alma es o
racional, o concupiscible, o irascible.
56. Las especies de virtud perfecta son cuatro: prudencia,
justicia, fortaleza y templanza. De éstas la prudencia es la causa de hacer
rectamente las cosas; la justicia, de operar justamente en la sociedad y tratos;
la fortaleza, de perseverar y no acobardarnos en los peligros y temores; y la
templanza, de refrenar los apetitos desordenados y de no dejarnos cautivar de
pasión alguna, sino que vivamos honestamente. Luego las especies de virtud son:
una prudencia; otra justicia; la tercera fortaleza; y la cuarta templanza.
57. El gobierno se divide en cinco especies: legal, natural,
de costumbre, hereditario y violento o tiránico. Los magistrados que en las
ciudades son elegidos por los ciudadanos gobiernan legalmente. Por naturaleza
domina la especie masculina no sólo entre los hombres, sino también entre los
otros animales pues, por lo común, en todas partes imperan los hombres a las
mujeres. El mando de costumbre es el que tienen los pedagogos con los muchachos,
y los maestros con sus discípulos. El gobierno hereditario o de sangre es como
el de los reyes de Lacedemonia, que obtienen el reino por descendencia,
igualmente que el de los macedones, que también es por descendientes. Y cuando
algunos imperan por violencia y engaño ciudades que lo rehúsan, se dice imperan
tiránicamente. Así que el gobierno es o según las leyes, o según la naturaleza,
o según la costumbre, o por descendencia o, finalmente, por tiranía.
58. Las especies de oratoria son seis: cuando se exhorta a
hacer guerra o dar socorro a alguno; esta especie se llama exhortación.
Cuando no se exhorta a hacer guerra ni dar auxilio, sino a estarse quieto, la
oración se llama
disuasoria. La tercera especie de oratoria es cuando uno manifiesta la
injusticia que alguno le ha hecho y la causa de los males padecidos: esta
especie se llama acusación. La cuarta especie de oratoria se llama
defensa, y es cuando uno manifiesta no haber procedido injustamente ni haber
cometido insolencia alguna: esta especie, digo, se llama defensa o
apología. La quinta especie de oratoria es cuando el orador sólo dice bien
del uno y lo demuestra bueno y honesto: esta especie se llama encomio. Y
la sexta especie es cuando se demuestra que uno es malo: ésta se llama
vituperación. Así que las partes de la oratoria son: el encomio, la
vituperación, la exhortación, la disuasión, la acusación y la defensa.
59. El bien decir o disertar se divide en cuatro: uno es
decir lo que conviene; otro decir cuanto conviene; tercero a quienes decir
conviene; y cuarto cuando decir conviene. Decir lo que conviene es decir las
cosas que han de ser útiles al que dice y al que oye. Decir cuanto conviene es
decir lo que baste, ni más ni menos. Decir a quienes conviene es acomodar las
palabras a la edad de aquellos a quienes se dice, ya sean ancianos, ya mozos. Y
decir cuando conviene es que no sea demasiado presto ni demasiado tarde; pues,
de lo contrario, se peca contra las reglas del bien decir.
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(243) δλξης.
(244) δάίμονας.
(245) Habla aquí Laercio como gentil.
(246) χατάγένος, secundum genus, por sangre. Estas dos especies juzgo corresponden a lo
que nosotros llamamos corona electiva, como fue la de los godos; y
hereditaria, como es la presente de España. Véase el párrafo 57.
(247) La que procura el conocimiento de las enfermedades.
(248) Auxiliatriz.
(249) Escrita.
(250) La voz λόγος que usa aquí Laercio no sólo puede significar una
oración retórica, sino cualquier razonamiento, sermón, discurso, plática,
conversación, argumento, libro, etc. Véase el párrafo 56.
(251) Esto es, artística o facultativa.
(252) Esta tercera especie de nobleza dada a los que eran coronados en
certámenes literarios (de que sin duda trata Platón aquí, como lo demuestra
la preposición άπό) parece análoga a la que en nuestros tiempos se
adquiere por los grados que dan las universidades.
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