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VIDAS, OPINIONES Y SENTENCIAS DE LOS FILÓSOFOS MÁS ILUSTRES

Diógenes Laercio - Índice general



 

Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres                        PITÁGORAS - Libro Octavo

 

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PITÁGORAS (1) (2) (3) (4) (5)

(opiniones de Pitágoras)

Hechos de la vida de Pitágoras20. En tres partes divide el alma humana, a saber: en mente, en sabiduría, y en ira (585). La mente  y la ira se hallan también en los otros animales, pero la sabiduría (586) sólo en el hombre. Dice que el principio del alma está desde el corazón hasta el cerebro (587) y que la parte de ella sita en el corazón es la ira. Que la sabiduría y la mente están en el cerebro, y de ellas, dice, manan los sentidos como derivaciones (588). Que la parte capaz de sabiduría es inmortal; las demás mortales. Que el alma se nutre de la sangre, y las palabras son vientos del alma. Que ésta es invisible como las palabras, porque también el éter es invisible. Que los vínculos del alma son las venas, las arterias y los nervios; pero luego que se fortifica y queda por sí sola, sus vínculos son la razón y las operaciones. Que el alma echada a la tierra va divagando en el aire, semejante al cuerpo (589). Que Mercurio es el administrador de las almas, y por esto se llama Conductor (590), Portero y Terrestre, a causa de que saca las almas de los cuerpos, de la tierra y del mar; las puras las conduce a lo alto; pero a las impuras ni aun se acerca él, ni ellas entre sí, sino que las atan las Furias con vínculos firmísimos e indisolubles. Que todo el aire está lleno de almas, creídas semidioses (591) y héroes, las cuales causan los sueños a los hombres y las señales de enfermedad y salud. Ni sólo a los hombres, sino también a las ovejas y demás ganado. Que a éstas se dirigen las lustraciones y sacrificios expiativos, todas las adivinaciones, los vaticinios y cosas semejantes.

21. Dice que lo mayor que tiene el hombre es que el alma induce al bien o al mal; que es feliz el hombre a quien le toca un alma buena, y que ésta nunca está quieta, ni tiene siempre un curso mismo. Que lo justo tiene fuerza de juramento (592), y por lo mismo Júpiter se llama Juramento. Que la virtud es armonía, lo es la salud, lo es toda cosa buena, lo es también Dios, y aun todas las cosas existen por la armonía. Que la amistad es una igualdad armónica. Que los honores deben darse a los dioses y héroes; mas no honores iguales, pues a los dioses se han de dar siempre con loores, con vestiduras blancas y con pureza; pero a los héroes, desde el mediodía en adelante. Que esta pureza se adquiere por medio de expiaciones, lavatorios y aspersiones; evitando los funerales, la cama y toda cosa sucia, y absteniéndose de comer carnes mortecinas, salmonetes, melanuros, huevos y animales nacidos de huevos, habas y demás cosas que prohíben los que dirigen ritos y sacrificios en los templos.

22. Aristóteles dice en el libro De las habas que Pitágoras mandó abstenerse de las habas «o porque semejan a las partes pudendas o a las puertas infernales, (pues carecen de nudos) (593), o porque corrompen, o porque se parecen a la naturaleza del universo (594), o porque sirven en el gobierno oligárquico eligiendo por medio de ellas». Dice Pitágoras que no se recojan las cosas caídas (595), a fin de acostumbrarse a no comer sin templanza y parsimonia. Aristófanes dice que las cosas que caen son para lo héroes, escribiendo así en sus Héroes:

No comáis lo que cae de la mesa.

Que debemos abstenernos de gallo blanco, por estar consagrado a Júpiter (y el color blanco es propio de los buenos) y a la luna, y además señala las horas. Que no se coman los peces sacros, pues no conviene dar una comida misma a los dioses y a los hombres, como ni a los libres y a los esclavos. Que la cosa blanca es de la naturaleza de lo bueno; la negra de la naturaleza de lo malo.

23. Que no se debe romper el pan, pues antiguamente concurrían en uno los amigos a comerlo, como ahora los bárbaros (596), y no se ha de dividir aquello que une y congrega los amigos. Algunos lo entienden del juicio del infierno (597); otros de que en la guerra causa miedo (598), y otros de que por éste comienza todo. Que de las figuras sólidas la esfera es la más hermosa; de las planas el círculo. Que la senectud y lo que está sujeto a disminución son semejantes; y lo mismo es lo que recibe incremento y de la juventud. Que la sanidad es la perseverancia de la belleza y aspecto; la enfermedad la corrupción o pérdida de ellos. De la sal decía que conviene ponerla en las cosas, porque hace acordar de la justicia, pues conserva cuanto ocupa y penetra, y se hace de cosas purísimas, a saber, agua y mar.

24. Hasta aquí lo que Alejandro dice haber hallado en los Comentarios pitagóricos, y unido a ello lo que dice Aristóteles. En cuanto a la gravedad y modestia de Pitágoras, ni aun Timón, que en sus Sátiras procura morderlo, la omitió, pues habla de esta forma:

Pitágoras la magia abandonando,
al dogma se transfiere,
y deleita a los hombres
con sus discursos sólidos y graves.

Que Pitágoras fue diversas personas en diversos tiempos lo testifica Jenófanes en la elegía que empieza:

Mudo de asunto y el camino enseño, etc.

Lo que de él dice es:

Hallándose presente
cierta vez que a un perrito castigaban,
se refiere que dijo:
«Cesa de apalearlo, que es el alma
de un amigo; en el eco lo conozco.»

Esto dice Jenófanes. También lo burla Cratino en su Pitagorizusa; en sus Tarentinos habla así:

Cuando algún idiota viene a ellos,
para experimentarlo,
acostumbran turbarlo y confundirlo
a fuerza de argumentos, objeciones,
falacias, traslaciones, paridades,
y extraordinarias cosas,
con sutileza grande y maestría.

Mnesíaco en su Alcmeón:

Como los pitagóricos a Apolo,
así sacrificamos,
sin comer cosa alguna que alma tenga.

Aristófanes en su Pitagorista:

-Y decía, que habiendo descendido
al congreso de aquella
mansión de los que habitan allá abajo,
gentes de todas clases visto había.
Pero muy diferentes
de los otros difuntos
que son los pitagóricos, contaba;
pues comen con Platón por religiosos.
-Ese dios debe ser afable y llano,
pues gusta del comercio
con huéspedes tan llenos de basura.

Y en el mismo drama:

... Y solamente comen
hierbas, y beben agua encima de ellas.
Mas los piojos, del palio la sordicie,
y la asquerosidad de sus personas,
no la podrá sufrir joven alguno.
 

__________

(585) θυυόν. Thumos es la ira incipiente.
(586) Porque los pitagóricos por νοϋς entienden el conocimiento ordinario e instinto.
(587) Φρένας, el entendimiento y la racionalidad.
(588) σταγόνας, como gotas.
(589) No explica si cuando es criada o cuando separada del cuerpo; parece muy probable lo segundo, por lo que luego dice Mercurio.
(590) Πομπέα, Pomparum ductorem, seu coactorem. Mercurio era entre los gentiles quien llevaba las almas a la barca de Aqueronte.
(591) Δαίμονάς.
(592) όρχιόν τε εϊναι τόν δίχαιν΄ χαί διά τοϋτο Δία δρχιο λεγεσθαι. Pudiera traducirse: foedus pactumce justum esse, ideoque Jovem Foedus appellari.
(593) αγόνατον. El tallo de las habas no tiene nudos, aunque Teofrasto dice que sí. Las hace por esto semejantes a las puertas infernales, pues del infierno no hay regreso, por más que las rodillas, γονατα, hagan su oficio, esto es, por más que se interpongan ruegos.- Mer. Casaubono.
(594) En la fecundidad, como dice Luciano.
(595) Suidas añade de la mesa, que Laercio omite aquí, aunque luego la pone en el verso de Aristófanes. También la pone Ateneo, libro X.
(596) Lilio Giraldo, en la Exposición de los símbolos de Pitágoras, pretende que las palabras pues antiguamente concurrían en uno los amigos a comerlo, como ahora los bárbaros, son de Laercio, y que por bárbaros entendió los cristianos, los cuales se congregaban ad frangendum et manducandum celesten et sanctissimum panem, como leemos en los Actos de los Apóstoles, cap. II, y en San Pablo, I ad Corint. Aldobrandini y Menagio no se conforman con Giraldo, por razón que ningún escritor, por más enemigo que haya sido de los cristianos, los ha llamado nunca bárbaros, como que eran por la mayor parte griegos y romanos.
(597) ¿Será porque la fracción del pan simboliza un juicio injusto?
(598) Acaso porque indica escasez de pan.

 

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