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Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y
sentencias de los filósofos más ilustres
PÍTACO - Libro Primero
BIOGRAFÍA DE PÍTACO
1. Pítaco, hijo de Hirradio, fue natural de
Mitilene; pero dicen su
padre fue de Tracia, según escribe Duris. Pítaco, en compañía de los
hermanos de Alceo, destronó a Melancro, tirano de Lesbos.
Disputándose con las armas los atenienses y mitilenos los campos
aquilitides, y siendo Pítaco el conductor del ejército, salió a
batalla singular contra Frinón, capitán de los atenienses, que era pancraciaste y olimpiónico (48). Ocultó la red debajo del escudo,
enredó de improviso a Frinón, y quitándole la vida, conservó a
Mitilene el campo que se disputaban, aunque después se lo disputaron
nuevamente ante Periandro, oidor de esta causa, el cual lo adjudicó
a los atenienses, según dice Apolodoro en las Crónicas. Desde
entonces tuvieron los mitilenos a Pítaco en grande estima, y le
dieron el mando, del cual hizo voluntaria dejación después de haber
gobernado diez años la república y puéstola en orden. Sobrevivió a
esto otros diez años. Un campo que los mitilenos le dieron, lo
consagró, y aún hoy se llama Pitaqueo. Sosícrates escribe que
habiendo quitado a este campo una pequeña parte, dijo que «aquella
parte era mayor que el todo» (49).
2. No recibió una porción de dinero que Creso le daba, diciendo que
«tenía doblado de lo que quería»:
había heredado los bienes de su hermano muerto sin hijos. Pánfila
dice en el libro II de sus Comentarios que, estando Tirreo,
hijo de Pítaco, en la ciudad de Cumas sentado en casa de un barbero,
lo mató un broncista tirándole una hacha; y que habiendo los cumanos
enviado el agresor a Pítaco, éste, sabido el caso, le absolvió,
diciendo que «el perdón era mejor que el arrepentimiento» (50). Pero
Heráclito dice que habiendo ido preso a manos de Alceo, le dio
libertad, diciendo que «mejor era el perdón que el castigo». Puso
leyes contra la embriaguez, por las cuales caía en doblada pena el
que se embriagaba, a fin de que no lo hiciesen, habiendo mucho vino
en la isla. Decía que «era cosa difícil ser bueno»; de lo cual hace
también memoria Simónides, diciendo:
Que es cosa muy difícil
ser el varón perfectamente bueno, de Pítaco es sentencia verdadera.
Platón en su
Protágoras hace memoria de aquellas sentencias de
Pítaco: «A la necesidad ni aun los dioses repugnan. El mando
manifiesta quién es el hombre».
3. Preguntado una vez qué es lo mejor, respondió: «Ejecutar bien lo
que se emprende». Preguntóle Creso cuál era el imperio mayor, y
respondió que «el de maderas diferentes», significando por ello las
leyes (51). Decía también que «las victorias han de conseguirse
sin sangre». A Focaico, que decía que convenía buscar un hombre
diligente, respondió: «No lo hallarás, por más que lo busques». A
unos que preguntaban qué cosa fuese muy grata, respondió: «El
tiempo». ¿Qué cosa incógnita? «Lo venidero». ¿Qué cosa fiel? «La
tierra». ¿Qué cosa infiel? «El mar». Decía que «es propio de los
varones prudentes precaverse de las adversidades antes que vengan, y
de los fuertes tolerarlas cuando han venido. No publiques antes lo
que piensas hacer, pues si se te frustra se reirán de ti. A nadie
objetes su infelicidad, no sea que te expongas a quejas bien
fundadas. Vuelve a su dueño lo que recibieres en depósito. No hables
mal del amigo, ni aun del enemigo. Ejercita la piedad. Ama la
templanza. Guarda verdad, fe, prudencia, destreza, amistad y
diligencia».
4. Sus más celebrados
adomenos son:
Contra el hombre malvado
debe salir el bueno bien armado.
No habla verdad la lengua cuantas veces el corazón procede con
dobleces.
Compuso también 600 versos elegíacos. Y en prosa escribió
sobre las leyes, dedicándolo a los ciudadanos. Floreció hacia la
Olimpíada XLII, y murió gobernando Aristomenes el tercer año de la
Olimpíada LII, siendo ya viejo y mayor de setenta años. En el
sepulcro se le puso este epitafio:
Aquí sepulta la sagrada Lesbos
a Pítaco su hijo,
con el llanto más sincero y prolijo.
Es apotegma suyo: Καιρόν γνωθη (Tempus
nosce). «Conoce la
ocasión o la oportunidad.» Hubo otro Pítaco legislador, de quien
habla Favorino en el libro I de sus Comentarios y Demetrio en los
Colombroños, el cual fue llamado por sobrenombre el Pequeño.
6. Dícese que Pítaco
el Sabio, habiendo sido consultado por un joven
sobre casamiento, respondió lo que dice Calímaco en estos epigramas.
Un joven atarnense, consultando a Pítaco, nacido en Mitilene,
hijo de Hirradio: «Padre -le decía-, dos novias me depara la
fortuna;
la una me es igual en sangre y bienes; mas la otra me excede en
ambas cosas. ¿Cuál deberé elegir? ¿Cuál me conviene? ¿Cuál de las
dos recibo por esposa?» Alzó Pítaco el báculo diciendo: -«Resolverán
tu duda esos muchachos
que ahí ves con el látigo en la mano,
en medio de la calle dando giros;
sígueles, y contempla lo que dicen.» «Toma tu igual», -decían; y el
mancebo, que comprendió el enigma brevemente,
se casó con la pobre, como él era.
Así, Dión amigo,
que cases con tu igual también te digo.
Parece tenía razón para hablar así; porque su mujer fue más noble
que él, como hermana que era de Dracón, hijo de Pentilo, mujer
sumamente soberbia para con él.
6. Alceo llama a Pítaco σαράποδα (sarápoda), y
σέραπον,
(sérapon), por tener los pies anchos y llevarlos arrastrando;
χειροπόδηυ,
(queiropoden), porque tenía grietas en los pies, a los
cuales llaman χειράδας, (queiradas); γαύδριχα
(gáurica), porque se
ensoberbecía sin motivo; φυσχωυα, (fúscona, fuscón), y
γάστρωυα,
(gastrón), porque era tripudo; ζοφοδορπίδαυ, (zofodorpídan),
porque cenaba tarde y sin luz; agasirto, finalmente, porque daba
motivo a que hablasen de él, y porque era muy sucio (52). Ejercitábase moliendo trigo, como dice Clearco filósofo. Hay una
breve epístola suya, que es la siguiente:
PÍTACO A CRESO
7. «Exhórtasme a que vaya a Lidia a ver tus riquezas. Aunque no las
he visto, me persuado que el hijo de Aliato es el más opulento de
los reyes. Yo no tendré más yendo a Sardes, puesto que no necesito
de oro, bastándome lo que poseo a mí y a mis familiares. Iré, sin
embargo, sólo por familiarizarme con un varón de tanta
hospitalidad.»
__________
(48) Atleta y luchador en los Juegos Olímpicos y otros.
(49) Porque bastándole aquélla, todo el campo le era de sobra, y aun gravoso.
(50) Mejor que el arrepentimiento de haberlo castigado cuando ya no tendría
remedio.
(51) Como escritas en tablas, según arriba dijimos en la vida
de Solón, nota 29.
(52) Estas palabras griegas significan lo que expone Laercio. |