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Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres PERIANDRO - Libro Primero
BIOGRAFÍA DE PERIANDRO
1. Periandro, hijo de Cipselo, fue natural de Corinto, y de la
familia de los Heraclidas. Casó con Lísida, a quien él llamaba
Melisa, hija de Procleo, rey de Epidauro, y de Eristenea, hija de
Aristócrates y hermana de Aristodemo, los cuales dominaban toda la
Arcadia, como dice Heráclides Póntico en el libro Del principado. Dos hijos tuvo ella, Cipselo y Licofrón; el menor de los cuales fue
despierto, el mayor fue simple. Pasado algún tiempo, tomado
Periandro de la ira, quitó la vida a su mujer, que a la sazón estaba
encinta, dándola de patadas debajo de una escalera (59), incitado de
las malas persuasiones de sus concubinas, a las cuales quemó
después. Desterró a su hijo Licofrón a Corcira porque se condolía de
su madre; pero después, viéndose cercano a la vejez, le mandó llamar para darle el reino. Supiéronlo antes los corcireses, y
mataron a Licofrón; por lo cual, encendido en ira Periandro, envió a
Aliate a los hijos de los corcireses para que los castrase; pero
cuando la nave llegó a Samos, hicieron súplicas a la diosa Juno, y
los samios los libraron. Cuando Periandro lo supo tomó tanto pesar,
que murió luego, estando ya en los ochenta años de edad. Sosícrates dice que
murió cuarenta años antes que Creso, uno antes de la Olimpíada XLIX.
2. Herodoto dice en el libro primero que Periandro
fue huésped de Trasibulo, tirano de Mileto. Aristipo dice en el libro primero
De
las delicias antiguas que, enamorada de Periandro su madre Cratea,
solían en oculto unirse lascivamente, deleitándose con ella; pero
habiéndose divulgado este comercio, fue tanto su disgusto, que se hizo insoportable a todos.
Éforo dice que ofreció a Júpiter una
estatua de oro si vencía con su cuádriga en los Juegos Olímpicos;
que habiendo vencido y careciendo del oro, como viese en cierta
festividad adornadas las mujeres, las quitó las joyas, y con ello cumplió su promesa. Algunos dicen que queriendo se
ignorase su
sepulcro, maquinó lo siguiente: mandó a dos jóvenes, mostrándoles un
camino, que viniesen de noche, le quitaran la vida y enterrasen
donde lo encontrasen; detrás de éstos envió a otros cuatro que matasen a los
dos y los enterrasen, y finalmente, contra éstos envió muchos. De
esta forma murió a manos de los primeros. No obstante, los corintios
sobre un cenotafio (60) le pusieron el epitafio siguiente:
Conserva al rico y sabio Periandro Corinto patria suya,
en este sitio y seno, al mar vecino.
Otro le hice yo que dice:
No debes condolerte si no logras aquello que deseas. Cada uno
con lo que dan los dioses se contente; pues aquí yace el sabio Periandro,
que no pudo lograr lo que quería.
Sentencias suyas son: «Nada se ha de hacer por interés. Se han de
lucrar las cosas lucrables.»
3. Escribió documentos hasta en dos mil versos. Decía que «los que
quieran reinar seguros, se protejan con la benevolencia, no con las
armas». Y preguntado por qué él reinaba, respondió: «Porque es
igualmente peligroso ceder de grado o ceder por fuerza». Decía
también: «Buena es la quietud; peligrosa la precipitación; torpe la
usura; mejor es el gobierno democrático que el tiránico; los gustos
son perecederos, pero los honores son inmortales. En las
prosperidades sé moderado; en las adversidades, prudente. Serás
siempre el mismo para tus amigos, sean dichosos o desdichados.
Cumple lo que hayas prometido. No publiques las cosas secretas.
Castiga no sólo a los que hayan delinquido, sino también a los que
quieren delinquir.»
4. Periandro fue el primero que
se hizo acompañar de hombres
armados, y redujo a tiránico el gobierno republicano. Y según dicen
Éforo y Aristóteles,
prohibió a algunos viviesen en la ciudad.
Floreció hacia la Olimpíada XXXVIII, y reinó cuarenta años. Soción, Heráclides
y también Pánfila en el libro V de sus
Comentarios
dicen que hubo dos Periandros, uno el Tirano, otro el Sabio, el
cual fue natural de Ambracia. Y Neantes Ciziceno aun añade que
fueron primos hermanos. Aristóteles dice que Periandro el Sabio fue
corintio: Platón lo omite. Suya es la sentencia: «Todo lo consigue
el trabajo». Quiso abrir o cortar el istmo (61). Corren de él estas
epístolas:
PERIANDRO A LOS SABIOS
5. «Doy muchas gracias a Apolo Pitio de que mis cartas os hayan
hallado a todos juntos, y espero os traigan ellas a Corinto. Yo,
por lo menos, os estoy esperando; veréis con cuánta civilidad os
recibo. Entiendo que como el año pasado fuisteis a Sardes de
Lidia, no dilataréis ahora venir a mí, rey de Corinto; pues los
corintios tendrán gusto de veros ir a casa de Periandro.»
PERIANDRO A PROCLEO
6. «El fracaso de mi mujer aconteció contra mi voluntad; pero tú
serás injusto con exacerbar voluntariamente el ánimo de mi hijo
contra mí. Así, o calma la fiereza de mi hijo para conmigo, o me
vengaré de ti; pues yo vengué la muerte de tu hija abrasando
vivas mis concubinas, y quemando junto al sepulcro de aquélla los
adornos de todas las matronas corintias.»
Trasibulo escribió a
Periandro en esta forma:
Trasibulo A PERIANDRO
7. «Nada respondí a tu enviado; sino que llevándolo a
un campo de mies, vio cómo cortaba yo las espigas mas altas dándolas con una
vara: si se lo preguntas, él te contará lo que oyó y vio. Obra
tú así, ya que
quieres retener el mando: deshazte de los ciudadanos poderosos, parézcante enemigos o no; pues al tirano aun los amigos le son
sospechosos.»
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(59) ύπο βάθρψ: puede significar escabelo o tarima de pies
(cosa muy usada en la antigüedad, como nos enseñan las pinturas y bajo
relieves), y es muy probable que Periandro matase a su mujer tirándole a la
cabeza el escabelo de sus pies, como sería ahora, de un sillazo. En
mi versión no me aparto de la latina de Ambrosio y común.
(60) Un sepulcro honorario, o sea vacío, χενοτάψιον.
(61) El istmo de Corinto.
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