|
Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres MENEDEMO - Libro
Segundo
MENEDEMO (1)
(2)
(vida de Menedemo)
10. También se dice que pasado algún tiempo concurrió a un convite
en casa de Menedemo el amado
de Asclepíades, y como los criados lo excluyesen, Menedemo lo
hizo entrar, diciendo: «Asclepíades le abre las puertas aun estando
enterrado». Tenían ambos quien les suministrase todo lo necesario, y
eran Hipónico Macedón y Agetor Lamieo. El primero dio a cada uno de
ellos treinta minas (189), e Hiponico a Menedemo dos mil dracmas
para dote de sus hijas. Éstas eran tres, habidas con su mujer Oropia,
como dice Heráclides. El método que usaba en sus convites (190) era
éste: comía él primero con dos o tres compañeros, permaneciendo en
la mesa hasta el fin de la tarde, y entonces mandaba entrar los
convidados que hubiesen venido (los cuales debían haber ya cenado),
y él se paseaba fuera. Si alguno venía temprano, preguntaba a los
que salían qué era lo que habían sacado a la mesa y en qué estado
estaba. Si los convidados oían que no había más que algunas hierbas
o salsitas, se iban; pero si había algo de carne, entraban. Sobre
los lechos de los triclinios ponía esteras en verano, y en invierno
pieles. Debían los convidados traer consigo su almohada. El vaso
con que bebían todos no excedía la cótila (191). Los postres eran
altramuces y habas; aunque también daba frutas en las sazones,
v.gr., peras, granadas, legumbres (192) e higos secos: todo
esto lo refiere Licofrón en una de sus sátiras (193), titulada
Menedemo,
formando un poema en encomio de este filósofo, de cuyos versos son
una pequeña parte los siguientes:
En su convite simple y moderado,
es reducido el vaso que circuye,
y los mejores postres de los sabios
son las conversaciones eruditas.
11. Al principio fue Menedemo muy despreciado, y los eretrienses lo
llamaban perro; pero después lo admiraron de manera que le dieron el
gobierno de la república. Fue embajador en las Cortes de Tolomeo y
de Lisímaco, donde fue muy honrado, como también en la de Demetrio,
de quien alcanzó perdonase a su patria cincuenta talentos cada año
de doscientos que le pagaba. Fue acusado ante Demetrio de que quería
entregar la ciudad a Tolomeo: pero él se purgó de la calumnia por
medio de una carta que empieza:
«MENEDEMO AL REY DEMETRIO: SALUD
»Oigo que te han referido de mí varias imposturas», etc., por la
cual lo avisa se guarde de un contrario suyo en el gobierno llamado
Esquiles. Ello es cierto que admitió muy contra su voluntad la
embajada a Demetrio acerca de la ciudad de Oropo, de lo cual hace
también mención Eufanto en sus Historias».
12. Amábalo mucho Antígono, y se publicaba discípulo suyo; y
habiendo vencido ciertos pueblos bárbaros cerca de Lisimaquia,
escribió Menedemo un decreto sencillo y libre de adulaciones, cuyo
principio es: «Los capitanes y senadores dicen: Que habiendo el
rey Antígono derrotado a los bárbaros, y vuelto a su reino, gobierna
todas las cosas acertadamente, es de sentir el Senado y plebe», etc.
Por esto, y por la amistad que con él tenía, creyendo quería
entregarle la ciudad, fue tenido por sospechoso; y habiéndolo
acusado Aristodemo, partió ocultamente a Oropo, y habitó allí en
el templo de Anfiarao. Habiendo en este tiempo faltado del templo
los vasos de oro, como dice Hermipo, los beocios, de común consejo,
le mandaron salir de allí. Salióse, pues, de Oropo muy caído de
ánimo, y entró ocultamente en su patria, de donde, sacando a su
mujer e hijas, se fue al rey Antígono, donde murió de tristeza.
13. Heráclides dice todo lo contrario, asegurando que siendo
Menedemo el principal del Senado de Eretria, la libró muchas veces
de tiranos que la querían entregar a Demetrio; por consiguiente, que
fue calumnia el decir la quería poner en poder de Antígono. Que
yendo a este rey, como no lo hubiese podido inducir a que sacase a su
patria de esclavitud, se privó de alimento por siete días y murió.
Semejante a esto es lo que refiere Antígono Caristio. Sólo a Perseo
hizo viva guerra, pues era sabido que queriendo Antígono hacer libre
a Eretria por amor a Menedemo, lo prohibió Perseo. Por lo cual
Menedemo habló contra él en un convite (194), y entre otras cosas
dijo: «Éste,
la verdad, es filósofo; pero el hombre más malo de cuantos hay y ha
de haber». Finalmente, dice Heráclides que murió a los setenta y
cuatro años de edad. Mis versos a él son los siguientes:
Tu muerte hemos sabido, oh Menedemo,
tomada por tu mano, no
gustando
por siete enteros días cosa alguna.
La facción que emprendiste por Eretria
fue con gran cobardía, pues a
ella
te condujo la misma atropellado.
Éstos fueron los filósofos socráticos y los que salieron de ellos:
pasaremos ahora a tratar de Platón, fundador de la Academia, con
los que fueron instituidos
por él.
__________
(189) De la mina o mna tratamos en la nota 118 en la vida de
Aristipo.
(190) La voz συμπόσια antes significa refrescos y bebidas que convites de comidas;
los latinos dirían compotationes. No obstante, algunas veces por dicha
voz también querían significar los banquetes, no tanto porque en sus συμπόσια
también había algo que comer que llamase la bebida, cuanto porque los
antiguos fueron excesivamente dados a estas compotationes.
(191) La cótila cabía media sextario, cuyo peso (de agua) era unas siete
onzas y media.
(192) Todavía se usa en algunas partes dar en postres guisantes, habas,
garbanzos tiernos. etc.
(193) έν τοϊς πεποημένοις σατύροις άυτφ. Podríamos traducir, en las sátiras hechas a él, entendiendo por
sátiras no varios poemas, sino muchos versos satíricos. Sin embargo, los
que aquí trae, antes lo celebran que satirizan.
(194) παρά πότον.
|