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Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres LICÓN - Libro Quinto
BIOGRAFÍA DE LICÓN
1. A Estratón sucedió Licón, natural de la Troade, hijo de Astianacte; varón
elocuente y muy apto para la enseñanza de los niños. Decía que «a los niños
debía injerírseles el pudor y deseo de honores como se aplica a los
caballos el látigo y el freno». Su fecundidad y elegancia en el decir y explicar
las cosas consta de que acerca de una doncella pobre habla en estos términos:
«Grave carga es para el padre una doncella a quien por falta de dote se le pasa
aprisa la flor del tiempo». Por esto cuentan que Antígono dijo de él: «Así como
el buen olor y belleza de una manzana no se puede trasladar a otra parte, así
en este hombre se deben mirar las cosas que decía como las manzanas en el
árbol». Y aun, porque era dulcísimo en el decir, añadieron algunos a su nombre
la letra G (330). Pero en el escribir no se parecía a sí mismo. A los que se
dolían de no haber aprovechado el tiempo en los estudios y desearían que
volviese, los burlaba diciendo que «mostraban arrepentirse mucho de un ocio ya
irremediable o incorregible». A los que obraban sin consejo les decía que
«estaban tan faltos de razón como los que quieren explorar la rectitud de la
Naturaleza con una regla torcida; o a los que se miran el rostro en agua turbia
o en un espejo inverso. Y que a la corona forense aspiraban muchos; pero a la
olímpica pocos o ninguno».
2. Sus consejos fueron en varias ocasiones muy importantes a los atenienses. En
su vestir era sumamente curioso y aseado, como dice Hermipo. Hacía también
mucho ejercicio, y disfrutaba perfecta salud corporal; y aun mostraba una
habitud todavía atlética, con las orejas maltratadas y el cuerpo lustroso, como
dice Antígono Caristio. Y se dice que ejerció la lucha en los juegos Ilíacos que
celebró su patria, como también el juego de pelota. Era muy estimado de Éumenes
y de Átalo, los cuales le hicieron varios donativos y agasajos. Procuró también
Antíoco tenerlo consigo, mas no lo consiguió. Era tan contrario de Jerónimo Peripatético, que sólo él no lo visitaba en el día de su cumpleaños, de lo cual
ya dijimos algo en la Vida de Arcesilao (331). Regentó la escuela por espacio
de cuarenta y cuatro años, habiéndolo Estratón dejado sucesor suyo en su testamento
en la Olimpíada CXXVII. Oyó también a Pantedo Dialéctico; y murió de edad de setenta y
cuatro años, de enfermedad de gota. Hay unos versos míos a él, que son:
De Licón referir no omitiremos
que murió de podagra;
pero me admira mucho que anduviese
en una sola noche, y con pies de otro,
el muy largo camino del infierno.
Hubo otros Licones. El primero fue pitagórico; el segundo éste de quien
hablamos; el tercero fue versista; el cuarto poeta epigramático.
3. También ha venido a mis manos el testamento de nuestro filósofo, que es en la
forma siguiente:
TESTAMENTO DE LICÓN
«Así dispongo de mis cosas, por si no pudiese sobrellevar esta
enfermedad. Cuanto tengo en casa lo doy todo a mis hermanos Astianacte y
Licón
(332); y ellos deberán satisfacer cuanto yo recibí de diferentes personas en
Atenas, como también los gastos de mi entierro y demás funerales. Lo que tengo en
la ciudad (333) y en Egina lo doy a Licón, ya porque tiene mi mismo nombre, ya
por haber vivir conmigo muy bien largo tiempo; cuanto y más, que así era justo
se hiciese con uno que ha sido tenido por hijo. El paseo lo dejo a los amigos
que quieran usarlo, a saber: Bulón, Calino, Aristón, Amfión,
Licón, Pitón, Aristómaco, Heraclio, Licomedes y
Licón mi sobrino. Determinarán éstos quién haya
de quedar elegido para regentar la escuela, que deberá ser el que tuvieren por
más hábil y a propósito. Lo mismo procurarán sus demás amigos y conocidos,
tanto por honor mío como por el de la escuela misma. Bulón y Calino con los demás familiares
quedan encargados de mis funerales y combustión, cuidando de que no sean
escasos ni superfluos. Los efectos procedentes de lo que poseí en Egina los
dará Licón después de mi muerte a los jóvenes palestritas para aceite en la
lucha a fin de que, por este beneficio, quede memoria mía y de cualquiera que me
honrare. Colocará también mi estatua en el paraje que más conviniere, a consulta
y deliberación de Diofanto y de Heráclides, hijo de Demetrio. De lo que tengo
en la ciudad devolverá Licón a cada uno lo que me haya prestado después que él
partió. Bulón y Calino satisfarán a los que acompañaren mi entierro, y los
gastos de éste con los demás funerales; esto se sacará de las alhajas
domésticas que he dejado a entrambos. Honrará (334) también a los médicos Pasitemis y Midias, pues son dignos de ello y de mayores honores, tanto por el
cuidado que de mí han tenido cuanto por el arte que profesan.
»Dejo al hijo de Calino un par de copas tericleas (335), y a su mujer otro de
perlas; un tapete sin vello y otro velloso por ambas haces; un tapiz y dos
almohadas de las mejores, a fin de que no parezca me he desentendido de ellos
en orden al aprecio y estimación. Respecto a mis sirvientes ordeno así: a
Demetrio, libre ya hace tiempo, le mando volver el precio de su libertad y le
doy cinco minas, un manto y una túnica para que pueda sustentarse decentemente,
ya que trabajó tanto en útil mío. Igualmente devuelvo a Critón Calcedonio el
precio de su rescate y le doy cuatro minas. A Micrón lo dejo libre, y
Licón lo
mantendrá e instruirá por espacio de seis años contados desde ahora.
También doy libertad a Caretas; lo mantendrá Licón, y le doy dos minas y mis
libros ya publicados (336); los no publicados los lego a Calino, a fin de que
los publique diligentemente. A Siro, ya liberto, le doy cuatro minas, le
entrego a Menodora, y si algo me debe se lo perdono. Lego a Hilara cinco minas,
un tapete velloso por ambas caras, dos almohadas, un tapiz y la cama que le
agrade. Dejo también libre a la madre de Micrón, a Neomón, a Dión, a Teón, a
Eufranor y a Hermias. Agatón quedará libre pasados dos años; y pasados cuatro
lo serán Ofelión y Posidonio, mis esclavos de silla de manos. A Demetrio, a
Critón y a Siro les dejo un lecho a cada uno y un tapiz de los que quedan, según
a Licón le pareciere. Estas cosas serán para ellos, puesto que cada uno ha
demostrado haber ejecutado rectamente lo que se le ha ordenado. En orden a mi
sepultura, determinará Licón si me enterrará aquí o en mi patria, y así lo hará,
pues bien sé que procurará lo más decente para mí no menos que yo mismo.
Ejecutado que haya todas estas cosas, será válida la donación de lo aquí
contenido. Testigos Calino Hermioneo, Aristón Ceo y Eufrón Peaniense.»
5. Tan sabiamente dispuso todas las cosas acerca del estudio y erudición, que
aun hasta en el testamento dejó ver su mucho saber y prudencia, de manera que en
esto debe ser imitado.
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(330) Si a la palabra Licón se antepone G, y se lee Glicón, en griego significará
Dulce.
(331) Ago dice de ello allí, pár. 8.
(332) Luego tenía un hermano de su mismo nombre, como
luego dice, bien que el suyo ya se había mudado en Glicón.
(333) De Atenas.
(334) Aquí honrar es darles su honorario y paga.
(335) De las copas o cálices de Tericles, se pueden ver Plinio,
Ateneo, Hesiquio, Suidas.
(336) Βι βλία τά
άνεγνωσμένα.
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