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Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres LACIDES - Libro Cuarto
BIOGRAFÍA DE LACIDES
1. Lacides, hijo de Alejandro, fue de Cirene, fundador de la Academia nueva y
sucesor de Arcesilao. Fue hombre severísimo, y tuvo no pocos imitadores. Desde
su juventud fue amante del trabajo y pobre; pero muy agradable y dulce en la
conversación. Dícese que era muy particular acerca de la economía; pues cuando
sacaba alguna cosa de la despensa, sellaba la cerradura y arrojaba el anillo
del sello por un agujero dentro de la despensa misma, a fin de que nada le
quitasen de lo que tenía en ella. Advertido esto por sus criados, quitaban el
sello y tomaban lo que les daba la gana; luego con el anillo mismo volvían a
sellar, y lo arrojaban dentro por el agujero. Y aunque lo hicieron repetidas
veces, nunca fueron cogidos en el hurto.
2. Tenía su escuela en la Academia, en el huerto que había hecho el rey
Átalo,
que por su nombre lo apodaban Lacidio. Es Lacides el único filósofo que
sepamos cediese en vida su escuela a otro, como efectivamente lo hizo,
entregándola a Telecles y a Evandro, ambos focenses. A Evandro sucedió Hegesino
Pergameno, y a éste Carnéades. Gracioso es lo que se cuenta de Lacides:
habiéndolo Átalo llamado a su casa, dicen que respondió: «Las imágenes de los
reyes se deben mirar de lejos» (303). A uno que se dedicó muy tarde a la
geometría, y le preguntase si era ya tiempo de ello, respondió: «¿Y por qué no
ha de ser todavía temprano?»
3. Murió a los principios de su enseñanza, el año IV de la Olimpíada CXXXIV,
después de veintiséis años de escuela (304). Murió de parálisis, contraída de
beber demasiado vino. Mis versos a él son éstos:
Cuentan de ti, Lacides, según oigo,
que por tus pies te fuiste al infierno.
¿Ignoras acaso
que la fuerza de Baco disminuye
y disuelve las fuerzas de los miembros?
Aun por esto Lieo lo apellidan.
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(303) Ni el texto griego ni las versiones antiguas ponen las palabras de los
reyes, regum; no obstante, parece cosa natural, por las circunstancias del
hecho, que Laercio quiso decirlo así. En efecto, la edición de Meibomio,
1698, y la de Lipsia, 1759, ponen dicha voz regum en la versión
latina. Sin embargo, puede traducirse literalmente así: Las imágenes se deben mirar de
lejos: τάς έιχόνας πο΄ρρωθεν δεϊν θεωρεϊσθαι.
(304) Si tenía veintiséis años de escuela, ¿cómo podía morir al principio
de su enseñanza'? Cuando no queramos sospechar alguna falta en el texto, es
fuerza decir que murió al principio del año cuarto de aquella Olimpíada,
cuando comenzaba aquel año filosófico.
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