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Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres ESTILPÓN - Libro Segundo
BIOGRAFÍA DE ESTILPÓN
1. Estilpón, natural de Megara en Grecia (162), fue discípulo de los
discípulos de Euclides; bien que muchos dicen lo fue de Euclides
mismo, y aun de Trasímaco Corintio, amigo de lctías, según afirma
Heráclides. Se aventajó tanto a los demás en invención y
elocuencia, que faltó poco para que toda Grecia megarizase (163)
siguiendo sus dogmas. Filipo Megarense, hablando de su elocuencia,
dice: «Arrancó de la escuela de Teofrasto a Metrodoro, teoremático
(164), y a Timágoras de Gela; de la de Aristóteles Cirenaico a
Clitarco y a Simias; de los dialécticos sacó a Peonio; de la escuela
de Arístides a Dífilo Bosforiano y a
Mirmeco Enetense, discípulos de Eufanto. Estos dos fueron a argüir
con Estilpón, y quedaron sus más aficionados defensores.
2. Fuera de éstos, atrajo a su secta a Frasidemo Peripatético, docto
físico, y a Alcimo, el orador más hábil que entonces tenía Grecia. Llevóse también a Crates (165) con otros
muchos, y a Zenón de
Fenicia. Era muy político, y no obstante ser casado, tenía una
concubina llamada Nicareta; así lo dice también Onetor. Tuvo una
hija muy poco honesta, con la cual casó su familiar Simia
Siracusano. Como no viviese recatada, dijo uno a Estilpón que su
hija le servía de oprobio, a lo cual respondió: «No me será ella de
tanto oprobio a mí como yo de honor a ella». Dicen que Tolomeo Sotero lo recibió bien y que, hecho ya dueño de Megara, le dio
dinero y le instó a que navegase con él a Egipto; pero él, admitiendo
sólo una parte de aquel dinero y excusando el viaje a Egipto, se
retiró a Egina hasta que Tolomeo partiese de Megara.
3. Cuando Demetrio, hijo de Antígono, tomó Megara, dejó libre la
casa de Estilpón y le restituyó lo que se le había quitado en el
saco de la ciudad. En esa ocasión, queriendo el rey le diese por
escrito cuánto le habían quitado en el pillaje, le dijo: «Yo nada
he perdido, pues nadie me ha quitado mi ciencia y poseo aún toda
mi elocuencia y erudición». Amonestó asimismo al rey con tanta
elegancia acerca de la beneficencia de los hombres, que el rey le
obedeció. Refiérese que viendo la estatua de Minerva ejecutada por
Fidias, hizo a uno esta pregunta: «Minerva, hija de Júpiter, ¿es
dios?» Y diciéndole que sí, respondió: «Pero ésta no es hija de
Júpiter, sino de Fidias». «Así es», respondió el preguntado. «Luego
ésta, repuso Estilpón, no es dios». Habiendo por eso sido conducido
al Areópago, dicen que no se excusó, antes se afirmó en que había
hablado la verdad; pues «Minerva no es dios, sino diosa, y los
dioses no son hembras». No obstante esta respuesta, los areopagitas
le mandaron salir luego de Atenas, y Teodoro, el apodado dios
(166), le dijo por burla: «¿,Y de dónde sabe Estilpón que Minerva
es hembra? ¿Acaso le ha levantado la ropa y lo ha visto?» Era
realmente este Teodoro muy atrevido, y
Estilpón muy elegante y agudo. Habiéndole preguntado Crates si los
dioses se alegraban de ser venerados y rogados, dicen que
respondió: «No me preguntes de esto en la calle, necio, sino cuando
nos hallemos solos». Esto mismo, se dice, respondió Bión a uno que
le preguntó si había dioses, diciendo:
¿Y tú por qué no apartas esas gentes
(oh viejo miserable)
que nos cercan?
4. Era Estilpón
de un carácter sencillo y sin ficción alguna,
acomodado a la propiedad. Habiendo en cierta ocasión hecho una
pregunta a Crates Cínico, y éste, en lugar de respuesta, despidiese
una ventosidad de su cuerpo, le dijo: «Ya sabía yo
que todo lo habías de hablar, menos lo que conviene». También
hizo Crates una pregunta a Estilpón, y dejó al mismo tiempo a su
vista un higo seco; comióselo Estilpón al instante, y como Crates
dijese: «¡Por Dios que he perdido mi higo!», respondió: «No sólo
el higo, sino también la pregunta, cuya prenda era el higo». Viendo
una vez a Crates aterido de frío, le dijo: «¡Oh Crates, paréceme que
tienes falta de ropa nueva». Como si dijese: «De vestido y de
juicio» (167). Por esto, aunque avergonzado Crates, se le burló
dos veces en estos versos:
Yo
vi a Estilpón sufriendo graves penas en Megara su patria,
donde anida,
según refieren, el voraz Tifeo.
Allí lo vi altercando,
cercado de una turba de mancebos.
Ni enseñaba otra cosa
que una virtud falaz y de palabra.
5. Dicen que en Atenas atrajo hacia sí de tal modo
a los hombres, que dejando sus oficinas, corrían a verlo; y a uno que le dijo: «¡Oh
Estilpón, se admiran de verte como de un animal!», respondió: «No es
así, sino de ver un verdadero hombre». Como era acérrimo en las
controversias, negó las especies de las cosas, afirmando que lo que
se decía del hombre de ninguno en particular se decía; pues «¿por
qué había de ser éste y no aquél? Luego ni éste». Asimismo: «Si me
muestras una hierba, diré que no lo es en especial; pues la hierba
existía hace más de mil años; luego ésta que me muestras no es
hierba». Dícese que estando con Crates, en mitad de la conversación corrió a comprar unos peces; y como Crates lo quisiese
detener, diciéndole: «¿El hilo del discurso rompes?» «No»,
respondió Estilpón: «conmigo llevo el discurso; tú eres a quien
dejo. Nuestra conversación no se va; mas las provisiones se venden».
6. Corren de él nueve diálogos bastante fríos. Sus títulos son:
Mosco, Aristipo, o sea, Calias, Tolomeo,
Querécrates, Metrocles,
Anaxímenes, Epígenes, A su hija,
Aristóteles. Heráclides dice que
Zenón, autor de la secta estoica, fue discípulo de Estilpón. Murió
ya viejo, según dice Hermipo, habiendo antes bebido vino para morir
más presto. Mi epigrama a él es el siguiente:
Veiez y enfermedad juntas cogieron
a Estilpón megarense: lo conoces.
Yunta infeliz por cierto entrambas hacen:
Mas él supo formar del
vino puro
un cochero más ágil
que aquellas duras bigas (168).
Salió, pues de este mundo con beberlo.
Motejó a Estilpón el cómico Sofilo (169) en el drama titulado
Las nupcias, diciendo:
De Estilpón los ocultos pensamientos
son patentes discursos de Carino.
__________
(162) Hubo otras tres o cuatro Megaras.
(163) Esto es, se hiciese de la secta megárica.
(164) Θεωρητιχό, aplicado a las especulaciones. Pero es probable la lección de
Aldobrandini, que es Οεμηιταχνό, puesto que hubo secta filosófica llamada teórica.
(165) Hubo muchos de este nombre, como veremos en su vida. No sabemos si
éste sería el que se fue con Estilpón; pero sí que fueron coetáneos.
(166) De este Teodoro se trató en los párrafos 14 y 15 de la vida de Aristipo; pero no se dice que llegase a ser aeropagita.
(167) Hay aquí un juego de palabras equívocas, entre χαίνοϋ, genitivo de
χαινος, significa nuevo, y χαίνθς significa y de juicio, como
si se dijera satíricamente estás falto de ropa y de juicio o mente.
(168) Uso esta voz, aunque acaso nueva en nuestra lengua.
Significa en latín un tiro de dos caballos; del mismo modo que usamos de
la palabra cuádriga, también latina, para significar un tiro de cuatro
caballos a la par.
(169) Acaso debiera leerse Dífilo en vez de Sofilo, pues entre las comedias
de Sofilo, cuyos títulos trae Suidas, no se halla Las nupcias, y se halla
citado por de Dífilo en Ateneo.
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