|
Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres EPICURO - Libro
Décimo
EPICURO (1)
(2)
(3) (4)
(5)
(6)
(7)
(8)
(9) (10)
(11)
(12)
(discípulos de Epicuro)

16. Tuvo muchos y muy sabios discípulos, como
Metrodoro (Ateneo, Timócrates y Sandes)(710) Lampsaceno, el cual,
desde que lo conoció, jamás se apartó de él, excepto seis meses que estuvo en su casa, y se
volvió luego. Fue Metrodoro hombre en todo bueno, como escribe
Epicuro en su testamento inserto arriba, y en su Tercer Timócrates.
Siendo tal como era, casó a su hermana Batide con Idomeneo, y
recibió en concubina a la meretriz Ática Leontio. Era constantísimo de
ánimo contra las adversidades y contra la misma muerte, según dice
Epicuro en el Primer Metrodoro. Dicen que murió siete años antes que
aquél, a los cincuenta y tres de su edad. En efecto, Epicuro mismo, en el
testamento puesto arriba, lo supone ya muerto, encargando encarecidamente
el cuidado de sus hijos. Tuvo Metrodoro en su compañía a su arriba dicho hermano
Timócrates. Los libros que escribió Metrodoro son:
A los médicos, tres libros; De los sentidos, a Timócrates; De
la magnanimidad; De la enfermedad de Epicuro; Contra (711) los dialécticos;
Contra los sofistas, nueve libros; Aparato para la sabiduría; De la
transmutación; De la riqueza; Contra Demócrito; De la nobleza.
17. Fue también discípulo suyo Polieno de Lampsaco, hijo de
Atenodoro, hombre benigno y amable, como lo llamó Filodemo. Lo fue
igualmente su sucesor Hermaco Mitileneo (hijo de Agemarco, hombre pobre), el
cual al principio seguía la oratoria. De éste quedan excelentes libros, que son
éstos: veintidós Cartas acerca de Empédocles; De las Matemáticas,
contra Platón y contra Aristóteles. Murió en casa de Lisias este varón ilustre.
También lo fueron Leonteo Lampsaceno y su mujer Temista, a la cual escribió
Epicuro. Fuéronlo asimismo Colotes e Idomeneo, también lampsacenos.
18. Estos fueron los discípulos más ilustres de Epicuro, a los cuales se
añaden Polístrato, sucesor de Hermaco (a éste sucedió Dionisio, Basílides),
Apolodoro, el apellidado Κηποτύραννος (cepotyrannos) (712), que
también fue célebre, habiendo escrito más de quinientos libros; los dos Tolomeos
Alejandrinos, el negro y el blanco. Zenón Sidonio, oyente también de Apolodoro,
hombre que escribió mucho; Demetrio, el apodado Lacón; Diógenes Tarsense,
que escribió Escuelas selectas (713); Orión, finalmente, y otros, a quienes
los verdaderos epicúreos llaman sofistas. Hubo además otros tres epicúreos: uno, hijo de
Leonteo y Temista; otro, natural de Magnesia, y otro fue el gladiador.
19. Epicuro escribió muchísimos libros, tanto que superó a todos en esto, pues sus
volúmenes son hasta trescientos, y por fuera ninguno tiene otro título que Estas son palabras de
Epicuro. Anduvo Crisipo celoso de él en los muchos escritos, como lo dice
Carnéades llamándolo
Parásito de los libros de Epicuro; porque cuando éste escribía algo, luego salía Crisipo con
otro escrito igual. Por esta razón escribió repetidas veces una misma cosa, no reviendo lo visto antes,
y hacinando especies apresuradamente sin corrección alguna. Son también tantas las citaciones y
pasajes de autores que incluye en sus obras, que hay libros enteros que no contienen otra cosa;
lo que también hallamos en Zenón y en Aristóteles.
20. Tantos, pues, y tan grandes son como he dicho los libros
de Epicuro; pero los más importantes son éstos: treinta y siete libros De la naturaleza; De los átomos y del vacuo;
Del amor; Epítome de los escritos contra los físicos; Dudas contra los megáricos; Sentencias selectas;
De las sectas; De las plantas; Del fin; Del criterio o regla; Queredemo o de los dioses; De la
santidad o Hegesianax; cuatro libros De las Vidas; De las obras justas; Neocles, a
Temista; Convite; Euríloco; A Metrodoro; De la vista; Del ángulo del átomo; Del tacto; Del hado; Opiniones
acerca de las pasiones, a Timócrates; Pronóstico; Exhortatorio; De las imágenes mentales;
De la fantasía; Aristóbolo; De la Música; De la justicia y demás virtudes; De los dones y gracia; (714)
Polimedes; Timócrates, tres libros; Metrodoro, cinco; Antidoro, dos; Opiniones
acerca de las enfermedades, a Mitre; Calístolas; Del Reino; Anamenes; Epístolas.
21. Procuraré dar un sumario de los dogmas y opiniones contenidas en estos libros,
trayendo tres cartas suyas, en las cuales comprende toda su filosofía. Pondré también sus sentencias
escogidas, y otras cosas que parezcan dignas de notar, a fin de que sepas cuán gran varón fue éste
en todo, si es que yo soy capaz de juzgarlo. La carta primera la escribe a Herodoto, y es acerca
de las cosas naturales; la segunda a Pitocles, y trata de los cuerpos
celestes (715); y la tercera a Meneceo, en la cual se contienen las cosas
necesarias a la vida. Comenzaré, pues, por la primera, luego después de haber
dicho alguna cosa sobre la división de la filosofía, según su sentencia.
__________
(710) Las palabras puestas entre paréntesis y claudatur son ciertamente espurias, intercaladas por algún semidocto,
como prueba Gasendo en la Vida de Epicuro y lo conocerá cualquiera por lo que se sigue.
(711) Πρός puede ser á, como antes, A los médicos, A Timócrates.
(712) Como si dijera horti-tyrannus.
(713) Eran anotaciones, escolios u observaciones selectas.
(714) Esto es, del favor conseguido por dones y regalos.
(715) Περί μεταρσίων: rerum sublimium.
|