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Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres
ARISTÓTELES - Libro Quinto
ARISTÓTELES (1)
(2)
(3)
(4)
(filosofía de Aristóteles)
12. Hasta aquí los títulos de sus libros; expondré ahora los dogmas que
sigue en ellos. Dice que la filosofía es de dos especies: una
práctica, otra teorética. A la práctica pertenecen la moral y la política, en las
cuales se trata del gobierno público y del privado; a la teorética
pertenecen la física y la lógica; y esta última no es parte de la filosofía
teórica, sino como un exacto instrumento para ella, y lo ilustra con sus dos
objetos o blancos probable y verdadero, usando de dos auxilios para cada uno,
esto es, para lo probable, de la dialéctica y de la retórica, y para lo
verdadero, de la analítica y de la filosofía, no omitiendo nada en lo tocante a la
invención, al juicio y al uso. Para la invención da los tópicos y metódicos con
multitud de proposiciones de donde se pueden sacar muchos problemas
para los epiqueremas probables. Para el juicio da los analíticos primeros y
postreros: por los primeros se juzga de las premisas o propuesto, y por los
segundos de las conclusiones o ilaciones. Para el uso pone cuanto mira
a la disputa, preguntas, contenciones, argumentos sofísticos, silogismos y
cosas semejantes».
13. Dice que «los sentidos son el criterio de la verdad acerca de las
operaciones de la imaginativa, y la mente lo es para las cosas morales acerca
del gobierno público, privado y leyes». Pone un solo fin, y dice es «el uso de la
virtud en la vida perfecta». Dice que «la felicidad es producida por tres géneros de bienes,
a saber: los del alma, a quienes llama primeros en fuerzas; los segundos los del cuerpo,
v.gr., la sanidad, la fortaleza, la hermosura y otros muchos; y los terceros que nos son
externos como la riqueza, la nobleza, la gloria y semejantes».
14. Dice que «la virtud no es suficiente por sí sola para la vida feliz, pues
necesita de los bienes del cuerpo y de los externos. Que el sabio no será feliz
si padece trabajos, pobreza y cosas semejantes; pero que el vicio hasta para la
infelicidad, por más que se posean los bienes externos y del cuerpo. Que las
virtudes no se siguen precisamente unas a otras, pues un hombre prudente y
amante de lo justo puede ser destemplado e incontinente. Que el sabio no está
absolutamente sin pasiones, pero son moderadas». Definía la amistad como «una
recíproca igualdad de benevolencia. Que es de tres especies: una de parentesco,
otra de amor y otra de hospitalidad. Que el amor no sólo es propio de la
sociedad, sino también de la filosofía. Que el sabio puede amar, gobernar la
república, casarse y vivir en compañía del monarca».
15. Establecidas tres especies de vida, a saber, meditativa, operativa y
voluptuosa, prefería la meditativa. Decía que «la disciplina encíclica es
conducentísima para adquirir la virtud». En la física fue diligentísimo en
indagar las causas, asignándolas aún a las más mínimas cosas, y por esto
escribió no pocos libros de Comentarios físicos. Definió, a imitación de
Platón, que «Dios es inmortal, y que su providencia se extiende hasta las cosas
celestes, pero que él es inmutable. Que las cosas terrenas son gobernadas por
cierta simpatía con las celestes. Que además de los cuatro elementos hay otro
quinto, de quien constan las cosas etéreas, y que su movimiento es diferente del
de los otros, como que es circular. Que el alma es incorpórea, como que es la
primera perfección (315) y la potencia del cuerpo físico-orgánico que tiene
vida». Según él, hay dos de estas perfecciones o entelequias: llama entelequia a
la que tiene apariencia incorpórea y potencial o virtual: v.gr., la
imagen de Mercurio expresada en cera, capaz de recibir los lineamentos y exacta
semejanza, como también su estatua en bronce. Llámase también entelequia o perfección habitual
la de una concluida y consumada estatua de Mercurio. Dice: del cuerpo físico, por
haber cuerpos artificiales, v.gr., los que hacen los artistas, como son:
una torre, una nave; y otros los que da la Naturaleza, v.gr., las plantas, los
cuerpos de los animales. Dice: orgánico, esto es, dispuesto para
alguna operación, v.gr., el ojo para ver, el oído para oír. Pone: que tiene
vida por su virtud, esto es, en sí mismo, lo cual es en dos maneras; o
habitualmente, o actualmente. Se dice tener alma actualmente u operativamente
al que está despierto, y habitualmente al que durmiendo. Para dejar esto
decidido, añade: por su virtud o potencia.
16. Estas cosas y otras muchas como éstas expuso, que sería largo enumerar. Fue
siempre sumamente aplicado al trabajo y fecundísimo en invención, como consta
de los arriba notados libros que escribió, los cuales se acercan a
cuatrocientos, contando solamente los que de cierto son suyos. Atribúyensele
además otros muchos escritos y varios apotegmas no escritos que encierran
saludables consejos.
17. Hubo ocho Aristóteles: el primero este mismo. El segundo,
uno que gobernó la república de Atenas, de quien corren ciertas
Oraciones judiciales muy buenas. El tercero, uno que escribió De la Ilíada. El
cuarto fue orador siciliano, que escribió Contra el Panegírico de Isócrates. El
quinto, uno apellidado Mito, discípulo de Esquines socrático. El sexto fue
cireneo, escritor De Poética. El séptimo fue un maestro de niños, de quien hace
memoria Aristóxeno en la Vida de Platón. Y el octavo fue un gramático de poco
nombre, de quien anda un tratado Del pleonasmo. De nuestro estagirita hubo
muchos discípulos; pero el más célebre fue Teofrasto, de quien vamos a tratar.
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(315) έντελέχεια.
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