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Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres
ARISTÓTELES - Libro Quinto
ARISTÓTELES (1)
(2) (3)
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TESTAMENTO DE ARISTÓTELES
Hasta aquí su vida; mas yo he hallado también su testamento, que es como se
sigue:
7. «Haya salud; pero por si algo sucediese, dispone Aristóteles en esta forma:
Será ejecutor de todo y siempre, Antípatro; y hasta que Nicanor se halle en
estado de administrar mis bienes, serán curadores Aristómenes, Timarco,
Hiparco, Dióteles y Teofrasto (si le pareciere bien y conveniente el serlo) de
mis hijos, de Herpílida y de todo lo restante. Cuando la muchacha sea casadera,
se dará a Nicanor en matrimonio; y si muriese (lo que no suceda) antes de
casarse, o bien después de casada sin tener hijos, Nicanor será dueño de
administrar, no sólo por lo que mira a mi hijo, sino también las demás cosas,
ejecutándolo con la dignidad correspondiente a él y a mí. Cuidará también
Nicanor de la muchacha y del niño Nicómaco de modo que nada les falte,
siéndoles como padre y hermano. Si a Nicanor aconteciese el morir (lo que no
suceda) antes de recibir en mujer a la muchacha, o bien después de recibida
antes de tener hijos, según él dispusiere, así se cumpla. Si Teofrasto quisiere
estar con la muchacha, hágase todo como en Nicanor; pero si no, los curadores se
aconsejarán con Antípatro, y dispondrán de la muchacha y muchacho según mejor
les pareciere. Cuidarán, pues, mis curadores y Nicanor de tenerme en memoria a
mí y a Herpílida, puesto que fue muy diligente para conmigo y demás cosas mías.
Si quisiere casarse nuevamente, no sea con hombre desigual a mí; y se le dará de
mis bienes, sobre lo ya dado, un talento de plata, tres criadas si las quisiere,
la esclava que tiene, y el niño Pirreo. También si quisiere vivir en Calcide, sea
suya la hospedería que está junto al huerto (309); pero si en Estagira, la casa
paterna. Cualquiera de estas dos habitaciones que elija, cuidarán mis ejecutores
de alhajársela del modo que les parezca decente y bastante a Herpílida. Cuidará
también Nicanor de que el muchacho Mirmeco sea devuelto a los suyos con la
decencia a mí correspondiente, junto con el equipaje de él que recibí. Ambracis
quede libre, y cuando se case se le den quinientas dracmas y la esclavita que
tiene. También quiero se den a Tale, además de la esclavita que tiene comprada,
mil dracmas. Igualmente a Simo, además del primer dinero dado para comprar
un muchacho, se le compre otro, o se le dé el dinero. Tacon será libre cuando
case mi muchacha; como también Filón, y Olímpico con su hijito. Ningún niño de
mis esclavos será vendido, sino que de ellos deberán servirse mis herederos;
y en siendo adultos se les dará libertad según convenga. Cuidarán también de
las imágenes mandadas esculpir a Grilón, y cuando estén concluidas se colocarán;
como igualmente la de Nicanor, la de Próxeno que pensaba regalarle, y la de la
madre de Nicanor. La de Arimnesto, que ya está hecha, se colocará, para que le
sirva de monumento, puesto que ha muerto sin hijos. La Ceres de mi madre será
colocada en el Nemeo, o bien donde le pareciere. Cuando se construya mi sepulcro,
se depositarán en él los huesos de Pitíade, como ella ordenó. Pondránse también
en Estagira los animales de piedra, altos cuatro codos, que ofrecí por voto a
Júpiter conservador y a Minerva conservatriz.»
Este es el tenor de su testamento.
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(309) Estas hospederías griegas, ξένων, las describe Vitrubio, lib. VI, cap. X.
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