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Diógenes Laercio - Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres ANAXÍMENES - Libro Segundo
BIOGRAFÍA DE ANAXÍMENES
1 Anaxímenes Milesio, hijo de Euristrato, fue discípulo de
Anaximandro. Algunos dicen que lo fue también de Parménides. Dijo
que «el principio de las cosas es el aire y el infinito». Y que «los
astros no se mueven sobre la tierra, sino a su alrededor» (76).
Escribió en dialecto jónico, y en un estilo sencillo y sin
superfluidades. Apolodoro dice que nació en la Olimpíada LXIII
(77), y murió cercano al tiempo en que Sardes fue tomada. Hubo otros
dos Anaxímenes naturales de Lampsaco, el uno orador, y el otro
historiador, hijo de una hermana del orador, que escribió los hechos
de Alejandro. El filósofo escribió esta carta:
ANAXÍMENES A PITÁGORAS
2. «Tales en su vejez partió con paca felicidad. Saliendo como
solía al zaguán de su casa por la madrugada, acampanado de una
criada, a fin de observar los
astros, no acordándose del estado del terreno, mientras
miraba los cielos atentamente, se precipitó en un hoyo. Este fin tuvo
este astrólogo, según dicen los milesios. Nosotros, nuestros hijos, y
los concurrentes a la exedra para cultivar la literatura, tendremos
siempre en memoria varón tan grande, y seguiremos su doctrina, no
dudando halló el principio de las cosas.»
Escribió también otra carta:
ANAXÍMENES A PITÁGORAS
3. «Me pareció muy bien que partieses de Samos a Crotona para vivir
tranquilo; pues los hijos de Éaco y otros obran muy mal, y a los
milesios nunca les faltan tiranos. No menos nos es temible el rey de
Persia, si no queremos ser sus tributarios; bien que parece que
los jonios saldrán a campaña con los persas por la libertad común.
Si se efectúa la guerra, no me queda esperanza de salvarme. Porque,
¿cómo podrá Anaxímenes estar en observación de los cielos, si está
temiendo de un momento a otro la muerte o el cautiverio? Tú eres
estimado de los crotoniatas y demás italianos, sin que te falten
también aficionados en Sicilia.»
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(76) Dirían algunos que los astros no dan vuelta a la tierra, sino que
de día volvían al Oriente por el mismo camino que habían hecho de noche; lo
cual no pudo ser mayor desatino, viendo que no todos se ponen a una misma
hora; antes se ponen unos y nacen otros continuamente, hasta que el sol
impide su vista.
(77) Si los números de Apolodoro son legítimos (lo que no me persuado), en
ningún modo debe ser creído Apolodoro; pues si murió Anaxímenes cuando
Sardes fue tomada (la tomó Ciro el año primero de la Olimpíada LIX), ¿ cómo
había de nacer dieciséis o más años después, a saber, en la Olimpíada LXIII?
¿Ni cómo había de ser discípulo de Anaximandro quien nació después de su
muerte? Además que Laercio hubiera notado algo de esto, viendo las
repugnancias. Así, es muy probable deba leerse τεσσαραχοστή, 40, en vez de
έξαχοστή, 60;
dándole sesenta y tres años de vida.
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