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Historia de la
Filosofía - Jaime Balmes Capítulo
XI -
ZENÓN DE ELEA
XI - ZENÓN DE ELEA
50. Los gérmenes de escepticismo que pudiera encerrar la doctrina de
Parménides los desenvolvió un filósofo de la misma escuela:
Zenón, que,
fundado en el arte de la dialéctica, adquirió un instrumento poderoso en
el terreno de las cavilaciones. A fuerza de ponderar el valor de la
razón y deprimir el de los sentidos, llegó a negar la legitimidad del
testimonio de éstos, y considera a la experiencia como contraria a la
razón. Así las nociones que tenemos sobre los seres finitos son puras
ilusiones; negaba la existencia del movimiento, de la materia y del
espacio. La razón en que se fundaba era el que si existiesen cosas
finitas sería necesario atribuirles calidades opuestas, admitiendo
semejanza y desemejanza, movimiento y quietud, unidad y pluralidad. En
el supuesto panteísta, el argumento es concluyente, porque si no hay
más que un ser, no puede haber desemejanza ni pluralidad; mas esto es
lo que debía probarnos Zenón; de lo contrario, su argumentación es en
este caso una petición de principio. Si todo es uno, no hay variedad,
sino apariencia de ella; se concede, pero la dificultad está en probar
el antecedente, a saber: que todo es uno, y ésta es una condición sin
la cual no se puede dar un paso. El decir que todo es uno, porque no
puede haber variedad, sería un círculo vicioso: no hay variedad porque
todo es uno, todo es uno porque no hay variedad.
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