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Historia de la
Filosofía - Jaime Balmes Capítulo
IX - XENÓFANES
IX - XENÓFANES
43.
Al lado de la escuela pitagórica nació en Italia la eleática, cuyo
nombre deriva de la ciudad de Elea, centro de aquel movimiento
filosófico. Dividióse en dos ramas una panteísta, otra atomística; el
error de aquella dimanó de la exageración de la idea de unidad; el de
ésta nació de su estrechez de ideas sobre la experiencia de la
multiplicidad Ambas tomaron algo de la escuela pitagórica: la panteística, la mónada, unidad; la atomística, el número, la multiplicidad; con la combinación y armonía de estas cosas hubieran evitado el error.
44.
Xenófanes, el primero de los panteístas, vivía por los años de 540
antes de la era vulgar. Enseñó que no había más que un ser eterno,
inmortal, inmutable, que era todas las cosas. Algunos creen que el
panteísmo de Xenófanes era idealista, esto es, que la unidad en que lo
refundía todo era para él un ser del cual las formas corpóreas no eran
más que una manifestación; así cuando atribuye a Dios la forma
esférica, creen que la esfera es un símbolo de su pensamiento. Sea como
fuere, Cicerón, al dar cuenta de las opiniones de este filósofo, dice
absolutamente que afirmaba que todo era uno con figura esférica:
conglobata figura (I. Acad., lib. II). Si así fuese, diríamos que
Xenófanes consideraba al universo material como un ser animado, lo cual
dista mucho de lo que en nuestros tiempos se llama panteísmo idealista.
El mismo Cicerón, hablando de este filósofo en otro lugar, dice que
tenía por Dios a lo infinito, añadiéndole la inteligencia: mente adjuncta (De Nat. Deor., lib. I), con lo cual se confirma más la
sospecha de que la doctrina de Xenófanes se reducía a la grosera idea
de considerar el mundo como un todo, vivificado por un alma. 45.
Consecuente en su sistema, negaba Xenófanes la creación, y hasta la
producción, habiéndose conservado el argumento con que la combatía: lo
que se haría, dice, o se haría de nada o de algo; no lo primero, porque
de nada, nada se hace; no lo segundo, porque siendo algo, ya
preexistiría. El dilema no revela mucha sagacidad. ¿Se trata de creación
o producción de la nada? Entonces el decir que no es posible, porque de
nada, nada se hace, es una petición de principio; esto es lo que se
busca. ¿Se trata de producción o formación de algo? Entonces lo formado
es de un modo nuevo, y la adquisición de este nuevo modo es el efecto de
la acción productora (V. Teodicea, cap. XI). 46.
Sería muy curioso ver resucitados a los antiguos filósofos para que
oyesen la exposición que se hace de sus
doctrinas; es harto probable que muchas veces no las conocerían ellos
mismos. La distancia de los tiempos, la alteración de los escritos, las
dificultades de los idiomas, la mala interpretación de las expresiones
misteriosas, deben de producir equivocaciones gravísimas. Estas
reflexiones, que ocurren para la mayor parte de los filósofos antiguos,
se ofrecen de una manera especial al hablar de Xenófanes. Las doctrinas
que se le atribuyen, ¿cómo se concilian con el siguiente pasaje del
mismo filósofo?: «Los hombres, dice, se representan a los dioses
engendrados como ellos y revestidos de las mismas formas; si los
leones y los toros supiesen pintar, pintarían también a los dioses como
toros y leones. Pero hay un Dios superior a todos los dioses como a los
hombres, que no se parece a los mortales ni en la forma ni en la
inteligencia.» Este lenguaje no es ni de un ateo ni de un panteísta.
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Filosofía - Jaime Balmes Capítulo
IX - XENÓFANES
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