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Historia de la
Filosofía - Jaime Balmes Capítulo
X - PARMÉNIDES
X - PARMÉNIDES
47. Parménides de Elea, discípulo de Xenófanes, admitió, como su
maestro, la divinidad del mundo, y también no falta quien le supone un
panteísmo idealista. Es de temer que los errores modernos, deseando
nobleza de alcurnia, busquen predecesores, y atribuyan a los antiguos
cosas en que no pensaron. Parménides convenía con Xenófanes en
considerar al mundo como un todo, pero no veo con qué razón se da por
cierto que partía de la idea del ser absoluto, y que de ella lo hacía
dimanar todo; Cicerón, juez competente, que tan versado estaba en
filosofía griega y que tuvo a su disposición muchos medios de que
carecemos nosotros, no presenta la filosofía de Parménides como tan
metafísica; antes por el contrario, su exposición deja entender que la
consideraba bastante grosera. En las primeras Académicas (lib. II)
afirma que, según Parménides, el fuego era el que había formado la
tierra y lo que la movía; y en otra parte (De Nat. Deor., libro 1),
le achaca el que fingía no sé qué corona, que llama Stéfane, una especie
de círculo luminoso que envuelve el
mundo. Nam Parmenides commentitium quiddam coronae similitudine
efficit: Stephanen appellat, continentem ardore lucis orbem, qui
cingit coelum, quem appellat Deum. 48.
Una idea emitió Parménides que, desenvuelta por sus sucesores, dió
origen a todo linaje de sofismas, acabando por producir el escepticismo: sostuvo que el conocimiento era idéntico con el objeto conocido; por
donde abrió la puerta a que todos los objetos fuesen considerados como
ilusiones de la mente, y así se cayera en la duda universal.
¿Cuál era el sentido que daba Parménides a su proposición? Difícil es
saberlo; la materia es de suyo harto metafísica y se presta a cavilaciones. Los que dan por cierto que este filósofo tornaba las
palabras en un sentido riguroso, debieron considerar que durante largos
siglos se ha sostenido en Europa la doctrina sobre la identidad de lo
que conoce con lo conocido, sin que por esto se cayera en el panteísmo
idealista. Esta identidad era puramente ideal; no se refería al objeto
en sí mismo, sino en cuanto su idea o su forma inteligible se halla en
el entendimiento (V. Filosofía fundamental, lib. I, cap. XI, not.
XI). 49.
Las tendencias de la doctrina de Parménides eran racionalistas,
directamente opuestas al sensualismo. Decía que el juez de la verdad es
la razón, no los sentidos; que éstos nos engañan; aquélla, no; que
los últimos se ocupan sólo de lo contingente, y la primera de lo
necesario; y que, por tanto, el testimonio de los sentidos no es
verdadero sino en cuanto sufre el examen de la razón. Esta ideología
encierra miras elevadas, y es un preservativo contra el sensualismo,
que lo oscurece y rebaja todo. Los filósofos posteriores se aprovecharon
de ella, y muy particularmente Platón y Aristóteles.
Historia de la
Filosofía - Jaime Balmes Capítulo
X - PARMÉNIDES
Capítulo IX - Xenófanes
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