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Historia de la
Filosofía - Jaime Balmes Capítulo
XXX -
NEOPLATÓNICOS
XXX - NEOPLATÓNICOS
171. Los peligros del eclecticismo mal aplicado se manifestaron bien
pronto: de ello nacieron errores de la mayor transcendencia. Ammonio
Saccas, ecléctico, educado en la religión cristiana, viendo que entre
los fieles obtenían algún favor las doctrinas de Platón, exageró las cosas hasta el punto de afirmar que en los dogmas cristianos nada se
encerraba que pudiera mirarse como nuevo, pues lo mismo habían enseñado
los filósofos de la Academia. Esto dio origen a la escuela llamada
neoplatónica, porque pretendía renovar las doctrinas de Platón. Según estos filósofos, el
cristianismo no debía ser considerado como una religión, sino como un
sistema filosófico, lo que equivalía a condenarle. Fácil es concebir
los extravíos que resultar debieron de un error tan fundamental. 172.
Ammonio comunicó sus doctrinas a Herennio; a éste sucedió Plotino, que
estableció una escuela en Roma. Plotino era panteísta. En ideología
profesaba el principio de que el verdadero conocimiento es aquel en que
el objeto conocido, es idéntico con el sujeto que le conoce. Propagóse
de este modo por Occidente la errónea doctrina; y entre sus adalides
más señalados descuella Porfirio, que de palabra y por escrito la fué
difundiendo con ardor por varias provincias del imperio. Este filósofo
se ha hecho célebre por la famosa tabla de los cinco predicables:
género, especie, diferencia, propio y accidente. A más de esto planteó
con claridad la cuestión que tanto se agitó después entre los
nominalistas y los realistas; pero se abstuvo de resolverla. Boecio
nos ha traducido las palabras de Porfirio: «Mox de generibus et
speciabus, illud quidem sive subsistant, sive in solis nudis
intellectibus posita sint, sive subsistentia, corporalia sint an
incorporalia, et utrum separata a sensibilibus an in sensibilibus
posita, et
cirea haec consistentia, dicere recusabo. Tocante a los géneros y
especies, me abstendré de decir si sólo están en los entendimientos, o
si son cosas subsistentes corpóreas o incorpóreas; y si están
separadas de los objetos sensibles, o si existen en ellos.» 173.
A la misma escuela pertenecieron Hierocles, Proclo y el famoso Jamblico,
discípulo de Porfirio; bien que, no sujetándose a la enseñanza de su
maestro, dió más amplitud a su sistema, combinando con las doctrinas
platónicas las pitagóricas y egipciacas Sucedióle Edesio, bajo cuya
dirección se formaron, entre otros, Crisantio y Máximo. Este último se
cree que contribuyó a la perversión del emperador Juliano, admirador
de las doctrinas de Jamblico. Con tan alta protección se hizo poderosa
la nueva escuela, no sólo en el campo de la filosofía, sino también en
el gobierno de la república. De aquí resultó el que los católicos
tuvieron que sufrir mucho; hasta que habiendo muerto el emperador
Juliano, fue declinando el esplendor de esta secta, acabando, como todos
los errores, por caer en el olvido.
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