|
Historia de la
Filosofía - Jaime Balmes Capítulo
XII - LEUCIPO Y DEMÓCRITO
XII. LEUCIPO Y DEMÓCRITO
51. La filosofía atomística o corpuscular puede ser mirada como una
hija de la escuela eleática. Su fundador es Leucipo, discípulo de Zenón,
habiéndola propagado y amplificado Demócrito, que añadió a las
lecciones de su maestro Leucipo la instrucción adquirida en sus viajes
por el Egipto, la Etiopía y la India. En vez de la unidad absoluta
admitieron estos filósofos una multiplicidad infinita, explicando la
formación del universo por la combinación de los átomos, elementos
corpóreos infinitamente pequeños, diferentes en figura y agitados en
torbellino. El alma humana era, según ellos, un conjunto de átomos de
fuego, y las impresiones de los sentidos resultaban de las
emanaciones de los cuerpos, las que pasando por los órganos de los
sentidos llegaban hasta ella. Por cuya razón consideraban la
sensibilidad como un hecho puramente pasivo: el alma era la cera y las
sensaciones el sello. Reconocían, sin embargo, en el alma una fuerza
activa, o sea la razón, a la cual atribuían el discernimiento y juicio
sobre la verdad de las impresiones sensibles. Demócrito ha sido acusado
de ateo y fatalista: ateo, porque parece encontrar el origen de la
idea de los dioses en las imágenes que nos envían los objetos sensibles,
y que, según él, los hombres transformaron en divinidades;
fatalista, porque lo explica todo por el necesario movimiento de los
átomos, que supone eternos. 52.
Cuéntase que Demócrito se reía de todo, y se le atribuye el famoso dicho
de que la verdad estaba oculta en un pozo profundo. Así no fuera extraño
que muchas de sus ideas hubieran sido meras hipótesis: cuando un hombre
se ríe de todo es difícil distinguir en su lenguaje lo jocoso de lo
serio. 53.
Comoquiera, es cierto que no se afanaba mucho por dar consistencia a su
filosofía; su sistema tiene el inconveniente de estribar en el aire. ¿Cómo se prueba la existencia de los átomos, con sus figuras, garfios y
movimientos en torbellino? ¿Por dónde se sabe que los cuerpos se nos
hagan sensibles con emanaciones que envíen al alma? La experiencia no
es posible en este caso, y Demócrito no se ocupó de probarlo con la
razón, seguro de que el trabajo era excusado. Es una hipótesis a
propósito para seducir a un espíritu superficial, y que halaga a los que
pretenden explicar el universo como un todo simplemente mecánico; por
esta razón han encontrado físicos distinguidos que lo han desenterrado
en los tiempos modernos. En la actualidad no hay filósofo de ninguna
escuela que se atreviese a tomarle por base de un sistema metafísico ni
físico. 51. La risa de Demócrito era el preludio del escepticismo que hizo
después estragos en la filosofía griega; quien dice que la verdad está
oculta en un pozo profundo está muy cerca de sostener que no es posible
sacarla a la luz del día.
Historia de la
Filosofía - Jaime Balmes Capítulo
XII - LEUCIPO Y DEMÓCRITO
Capítulo XI - Zenón de Elea
Capítulo XIII - Heráclito |