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Historia de la
Filosofía - Jaime Balmes Capítulo
XIII -
HERÁCLITO
XIII - HERÁCLITO
55.
Heráclito de Efeso, a quien miran algunos como un discípulo de la
escuela eleática, vivía por los años de 300 antes de la era vulgar. Se
distinguió por su carácter atrabiliario, en contradicción con el de
Demócrito; éste reía, aquél lloraba. Se le atribuye comúnmente el haber
señalado el fuego como principio de todas las cosas, pero no falta quien
crea que este elemento no era más que un símbolo en que el filósofo
envolvía sus ideas metafísicas. El cuidado con que
Heráclito distinguía
entre la sensación y la razón inclinan a opinar que no debió de pensar
tan groseramente sobre el origen de las cosas; puesto que miraba a la
razón como único juez de la verdad y a los sentidos como testigos de
autoridad dudosa hasta que la razón la confirma; y como a ésta la tenía
por absoluta, común a todos los hombres, independiente de los hechos
contingentes, no parece natural que el manantial de ella lo hallase en
el fuego; mayormente sí se considera que hablaba de Dios como fuente de
todos los conocimientos, que explicaba la inteligencia humana por la
unión con la divina y, por fin, hacía consistir la virtud en el dominio
de la razón sobre las pasiones. Tales doctrinas no se avienen
fácilmente con la teoría del fuego, pues que ésta no es más que un
materialismo puro. 56.
Heráclito tuvo pocos discípulos, y no puede decirse que llegase a
fundar escuela. Es probable que a esto contribuiría, más que la
dificultad de sus doctrinas, la poca amabilidad de su carácter: los
hombres no son amigos de una filosofía que empieza por llorar. 57.
Llevaba Heráclito una vida muy austera; no obstante, parece que no
carecía de orgullo, si es verdad que, habiendo empezado por decir que
nada sabía, acabó por afirmar modestamente que nada ignoraba.
Historia de la
Filosofía - Jaime Balmes Capítulo
XIII -
HERÁCLITO
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