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Historia de la
Filosofía - Jaime Balmes Capítulo
LXI - COUSIN
LXI - COUSIN
345. En las fuentes de las escuelas alemanas han bebido varios de los
filósofos franceses, entre los que descuella M. Cousin, a quien por la
multitud y volumen de sus obras y su incontestable talento miran algunos
como el oráculo de la filosofía francesa. Ha fundado en Francia el
eclecticismo (XXIX); a imitación de otros eclécticos, reúne en su
sistema el panteísmo, el cristianismo, el arte, la historia, la
filosofía, la religión: todo se halla en sus escritos; los pasajes por
los cuales se le inculpa son los más terminantes, y sin embargo él se
defiende, y se queja de la injusticia con una serenidad admirable. Como
en sus obras se encuentra todo, apenas hay un pasaje a que no pudiera
responder con otro pasaje.
¿Queréis combatir el panteísmo? M. Cousin dice: «El panteísmo destruye
la noción recibida de Dios y de la Providencia: en el fondo es un
verdadero ateísmo.» (Fragmentos filosóficos.)
¿Queréis ser panteísta? M. Cousin dice: «Si Dios no es todo, es nada...
El ser absoluto es triple, es decir, es a un mismo tiempo Dios,
Naturaleza, Humanidad.» (Ibid.)
¿Queréis otra vez rechazar el panteísmo? M. Cousin está a vuestro lado;
también él rechaza la acusación de panteísta como una calumnia, y
asegura «que no confunde a Dios con el Universo». (Ibid.)
¿Queréis de nuevo ser panteísta? M. Cousin dice: «El ser absoluto,
conteniendo en su seno el yo y no yo finito, y formando, por decirlo
así, el fondo idéntico de todas las cosas, uno y muchos a un tiempo, uno
por la sustancia, muchos por los fenómenos, se aparece a sí mismo en la
conciencia humana.» (Curso de 1818.) Y para que no se crea que ésta es
una expresión que se escapa inadvertidamente, M. Cousin establece que
«no puede haber más que una sustancia».
¿Queréis un Dios? Hallaréis este nombre en muchos pasajes de M. Cousin.
Pero es preciso entender que, según dice él mismo, «su Dios no es el
Dios muerto de la escelásitica», y probablemente no ignoráis que el Dios
de los escolásticos no era otro que el Dios de los cristianos; es decir
un espíritu infinito, criador, ordenador, y conservador de todo.
¿Queréis la creación? También esta palabra se halla en las obras de M.
Cousin. Pero ¿sabéis de qué creación os habla? De una creación
necesaria, en la cual Dios no ha tenido libertad: «Dios es a un tiempo
sustancia y causa: siempre sustancia y siempre causa, no siendo
sustancia sino en cuanto es causa, ni causa sino en cuanto es sustancia.»
(Frag. filos.) «Dios, no siendo dado sino como causa absoluta, no puede
en mi concepto dejar de producir; por manera que la creación cesa de
ser ininteligible: y así como no hay Dios sin mundo, no hay mundo sin
Dios.» (Ibid.)
¿Queréis ser cristiano, y hasta obediente hijo de la Iglesia? M. Cousin
os da un ejemplo edificante: «¿Qué puede haber —dice— entre mí y la
escuela teológica? ¿Por ventura soy yo un enemigo del cristianismo y de
la Iglesia? En los muchos cursos que he hecho y libros que he escrito,
¿se puede acaso encontrar una sola palabra que se aparte del respeto
debido a las cosas sagradas? Que se me cite una sola dudosa o ligera, y
la retiro, la repruebo como indigna de un filósofo.» (Ibid., pref.)
Pero ¿queréis no ser cristiano, queréis una religión fácil, para cuya
profesión os baste el estudio de la física y de la química, por manera
que vuestro Dios no sea más que un conjunto de verdades, y así os
libréis hasta de la posibilidad de ser ateo? M. Cousin dice: «No hay
ateos: el que hubiese estudiado todas las leyes de la física y de la
química, aun cuando no resumiese su saber bajo la denominación de
verdad divina o de Dios, sería, no obstante, más religioso, o si se
quiere sabría más sobre Dios que quien después de haber recorrido dos o
tres principios como el de la razón suficiente o el de causalidad,
hubiese formado desde luego un todo al que llamara Dios. No se trata de
adorar un nombre, Dios, sino de encerrar en este título el mayor número
de verdades posibles, pues que la verdad es la manifestación de Dios...
»Para saber si alguno cree en Dios, yo le preguntaría si cree en la
verdad; de donde se sigue que la teología natural no es más que la
ontología, y que la ontología está en la psicología. La verdadera
religión no es más que esta palabra añadida a la idea de verdad, ella
es.» (Ibid.)
(V.Cartas a un escéptico en materia de religión, X.)
346. Tal es M. Cousin; el que quiera nutrirse de doctrinas panteístas y de otros
graves errores contra la religión, lea las obras de M. Cousin, y allí
aprenderá otra cosa muy importante para semejantes casos, y es el negarse a sí propio, el no tener el valor de las propias doctrinas, el
sostener el sí y el no con la mayor serenidad.
Historia de la
Filosofía - Jaime Balmes Capítulo
LXI - COUSIN
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Capítulo LXII - Krause
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